Abascal: Otra Victoria Del Yunque
Apenas el sábado 28 de mayo, ante el Consejo Nacional del PAN, Manuel Espino anunció una estrategia para la incorporación al gobierno federal de “hombres y mujeres formados en la mística de exigencia y servicio de nuestro partido”, no para “tomar por asalto las dependencias gubernamentales”, sino
para sacudirse personajes del viejo régimen.
Y añadió: “Proponemos entonces, no sólo por estrategia sino por
sentido de responsabilidad, incrementar eficacia, eficiencia y
competitividad en nuestros gobiernos en sus tres órdenes y, por
precaución, asegurar presencia de funcionarios aptos y comprometidos
con el proyecto de Acción Nacional.”
Parte de la estrategia de Espino, quien en ese discurso afirmó
falsamente que el PAN es de “centro político”, quedó claramente
exhibida, hoy jueves 2 de junio, con el nombramiento de Carlos
Abascal Carranza como nuevo titular de la Secretaría de Gobernación,
una dependencia anodina por la incompetencia del permanente
aspirante presidencial Santiago Creel.
La designación de Abascal es, sin embargo, la más reciente victoria
de la clandestina y ultraderechista Organización Nacional del
Yunque, que busca apoderarse de todo en el ocaso del gris sexenio
foxista: el triunfo mismo de Espino como presidente del PAN, el 5 de
marzo, forma parte de esa estratagema, que pasa por el control total
y absoluto de la estructura de ese partido –y de sus gobiernos– en
todo el país.
No es que la extrema derecha llegue con Abascal al gobierno de Fox
ni que se tomen “por asalto” las dependencias del gobierno, porque
sencillamente lo hicieron desde el inicio del sexenio mediante Ramón
Muñoz Gutiérrez, el poderoso consejero de Fox que sólo a los
ingenuos se les ocurrió pensar que dejaría la penumbra para ir en
reemplazo de Creel.
Como lo demuestra también la inminente designación del militante del
Yunque, Luis Felipe Bravo Mena, como embajador ante el Vaticano, lo
que en realidad pretenden los jefes de esa organización de extrema
derecha es incrementar su influencia y establecer, desde posiciones
de poder más prominentes, su propio proyecto político excluyente y
autoritario mediante la manipulación de la legítima fe de los
mexicanos.
Parte de este plan, una vez que Creel está controlado por militantes
del Yunque, es impedir que Felipe Calderón –la expresión del
panismo doctrinario– logre crecer, y aun provocarlo para que, por
las críticas que públicamente haga, se le niegue el registro como
contendiente, tal como lo advirtió el propio Espino.
Y si Creel no crece, como se prevé, existe un candidato alterno:
Alberto Cárdenas, cuyo equipo forma parte también de la cofradía
extremista, que alcanza a los organismos patronales, como la
Coparmex, instituciones educativas para el reclutamiento, como la
Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y la
Universidad Vasco de Quiroga en Michoacán, así como el sector más
ultraconservador de la Iglesia católica y otros organismos de
fachada, como el Comité Nacional Pro-Vida y la agrupación política
nacional Coordinadora Ciudadana.
¿Y Marta Sahagún, la mujer de Vicente Fox? Aunque insiste en que no
buscará la candidatura presidencial, no tiene cancelada la
posibilidad de aceptarla si se la ofrecen y, en el último de los
casos, lograr su propósito fundamental: poder e impunidad, vía una
senaduría panista por el Distrito Federal, donde tiene su
residencia, la que –por el repudio que concita– tendría que ser
por la primera minoría.
Así, la Organización Nacional del Yunque –que no es mito ni mote–
está operando para lograr sus propósitos, como lo expresó Espino a
este reportero en la entrevista, efectuada el año pasado, que forma
parte del libro El Ejército de Dios, la segunda parte de El Yunque,
la ultraderecha en el poder:
–De que El Yunque existe, existe.
–En eso tienes toda la razón
–Y no está cruzado de brazos.
–También tienes toda la razón.
Así, la más reciente maniobra del Yunque, convalidada por Fox,
implica la llegada a la Secretaría de Gobernación de un personaje
que controló al sindicalismo oficialista mediante pactos con líderes
corporativos tan “honorables” como Leonardo Rodríguez Alcaine,
secretario general cetemista, y Víctor Flores, presidente del
Congreso del Trabajo. La fórmula es sencilla: la impunidad.
Ahora Abascal ofrece imparcialidad en el proceso electoral. Debe
acreditarlo en los hechos. Pero no sólo en ese ámbito, sino en la
relación con los poderes, las fuerzas políticas, los medios de
comunicación y las iglesias, así como pleno respeto a la
Constitución, las leyes y la historia que, aunque no le gusten,
establecen con toda claridad la laicidad del Estado mexicano.
Una buena señal de que Abascal corresponde sus palabras con los
hechos, o que la intolerancia seguirá siendo su sello, es anunciar
públicamente que el cuadro de Benito Juárez que Fox desechó de Los
Pinos y que, oportunistamente, Creel llevó a la Secretaría de
Gobernación, permanecerá en el despacho de esa institución.
Pero lo fundamental es que el nuevo secretario asuma públicamente,
con la autoridad moral de que se ufana, una posición rotunda ante la
Organización Nacional del Yunque que, por sus métodos y propósitos,
conspira contra la democracia.
Creel prefirió pactar con El Yunque, como en su momento lo hizo
Carlos Castillo Peraza, según él mismo lo confesó, y ahora está en
manos de ellos: Adrián Fernández, su coordinador de campaña; Juan
Carlos Espina, subcoordinador, y Humberto Aguilar Coronado, hasta
hoy subsecretario, son los mejores ejemplos de ello.
Apuntes
Ultraderechistas vergonzantes, Espino y Sahagún –que alterna su
papel de demandante e ideóloga– muy pronto se exhibieron: el sábado
28 afirmaron que el PAN no es de derecha, menos de extrema derecha.
Y ahí está Abascal.
Álvaro delgado/ apro
Posted: Junio 14th, 2005 under Política Mexicana.
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