CENEVAL COMO NEGOCIO Y EL EXAMEN COMO FRAUDE
Pedro Echeverría V.
1. El Centro Nacional de Evaluación (CENEVAL) ha terminado por imponerse en todos los niveles de la educación mexicana. Obedeciendo a las necesidades de privatizar el sistema educativo, los diferentes gobiernos priístas y panistas adoptaron al CENEVAL hace más de una década, como un maravilloso instrumento del sector privado. No sólo esquilman a los estudiantes al obligarlos a pagar su derecho de examen, sino que también sirve el CENEVAL para imponer exámenes juiciosamente elaborados para admitir a los mejores, eliminar a los que no sirven y seleccionar a los estudiantes según clase social.
2. Hay mil y una quejas contra los exámenes practicados por el CENEVAL; más aún hay instituciones donde se le ha repudiado y se ha desconocido su tipo de evaluación por estar al servicio del modelo empresarial. Pero también se ha impuesto el CENEVAL por órdenes de la SEP a casi todas las instituciones dependientes, donde las autoridades hacen buenos negocios privados o donde, junto a los estudiantes, no tienen la menor idea del significado de sus evaluaciones fraudulentas y tramposas. ¿Sabían que el CENEVAL ha servido para bajar las matrículas de ingreso y para seleccionar a escuelas y estudiantes?
3. Sin embargo el CENEVAL sólo es un negocio privado más con el que los diferentes gobiernos han defraudado y engañado a la población; pero si con nuestras luchas lográramos expulsar de la educación al CENEVAL, no tardaría ni una semana para que apareciera otro instrumento de evaluación al servicio del gobierno. El papel seleccionador y eliminador de estudiantes que cumple el CENEVAL es ordenado por los funcionarios de educación. Es el gobierno y sus funcionarios quienes determinan el rumbo educativo, los que dicen cuántos estudiantes deben admitirse o rechazarse en función del presupuesto.
4. El asunto de fondo es que los exámenes no sirven para nada. Hay que preguntarse si un examen puede servir para evaluar adecuadamente a un alumno o es un simple instrumento que desde la antigüedad ha estado al servicio de la clase dominante. ¿Cómo un simple examen de 100 preguntas de opción múltiple o lo que sea, puede evaluar un curso de seis meses o un año escolar? ¿Cómo un examen de admisión puede definir quien ingresa a una preparatoria o a estudios profesionales? Tan negativos y funestos han sido que resulta menos lesivo para los estudiantes rifar el ingreso cuando las solicitudes sobrepasan el cupo.
5. El examen es un instrumento inadecuado para realizar la evaluación. La propia historia del examen muestra que este ha sido empleado como un instrumento de control social, de elección de élites. Dice el investigador Judges que desde la época de los mandarines chinos se aplica una serie de exámenes a miembros de otras castas para elegir a quienes habrían de formar parte de la burocracia; en la época victoriana se implantó el examen como estabilizador de los miembros de la jerarquía en el poder; en la universidad medieval el examen permitía la promoción jerárquica y el otorgamiento de títulos, y así sucesivamente.
6. El CENEVAL con su servicio nacional de exámenes ha ganado miles de millones de pesos que ha dividido con funcionarios de la SEP y de muchas universidades. El viejo proyecto del empresario Gago Huguet no sólo ha servido para empujar a la masa de estudiantes pobres al Conalep y demás escuelas técnicas -al mismo tiempo que garantizaba para sectores medios y altos las universidades- sino que ha hecho crecer a los colegios privados con los millones de estudiantes que han sido rechazados en la escuela pública. Pero la indignación crece, las protestas son mayores y el CENEVAL desaparecerá.
7. Los exámenes que hoy se aplican sólo le sirven al gobierno para eliminar la gran demanda de ingreso a las escuelas y para evitar la enorme presión en el campo laboral. Si la irresponsabilidad del gobierno y de los empresarios no llevara al desempleo y si las escuelas tuvieran más lugares que los solicitados no habría ninguna necesidad de examen. Así que lo que hay que exigir es que haya mayor inversión en educación, que se abran más espacios en escuelas, se contraten más profesores, se amplíe la matrícula y que se elaboren proyectos y programas que aborden con mayor extensión la problemática social.
8. La batalla de la población contra el proyecto educativo privatizador tiene que ser fuerte y profunda. El CENEVAL es un gigantesco negocio económico y, al mismo tiempo una instrumento de selección al servicio de las necesidades del poder. No debe permitirse que se siga marginando a la población con falsos argumentos científicos Hay que derrotar al CENEVAL, pero también al proyecto educativo privatizador que se agencia todo tipo de instrumentos para seguir ejerciendo su dominación. No puede ser de otra manera porque los exámenes sólo se preparan para medir lo que el examinador quiere
Posted: Julio 6th, 2005 under Opinión.
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