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La termoeléctrica de Petacalco

por Dagoberto Márquez

 

 

Durante la época de Carlos Salinas en la presidencia, fue instalada la plante de producción de energía eléctrica ubicada en Petacalco, municipio de La Unión, Gro. aquí en la entidad. La estrategia a seguir fue la de generar más fluido pues se expuso en parte la demanda así como la necesidad nacional. La ubicación de la central térmica fue dispuesta en la desembocadura del río Balsas, a un lado de la presa “Infiernillo” en la costa de Guerrero, cerca, muy cerca del mar, en un lugar ubicado entre Zihuatanejo, Gro. y Lázaro Cárdenas, Michoacán. Por lo que se informó entonces, la planta era necesaria y su productividad sería limpia y óptima, se hablaba de cientos de mega watts. Esto fue dispuesto y llevado al plano de los hechos después de que el gobierno de Miguel de la Madrid construyera la núcleo eléctrica de “Laguna Verde”, allá en Veracruz. Era una época de bonanza y de necesidades por igual, de grandes presupuestos aunque también de supuesta austeridad. Petacalco era entonces un pueblo pequeño, uno de pescadores, bello y hermoso como muchos pequeños paraísos de la Costa Grande guerrerense y de lo cual poco hay igual. La bahía de Petacalco, inmensa como es, fue una zona rica en especies marinas, algo sin igual. Quince años después, la cosa es otra, la cosa cambió, nada es igual. El pequeño paraíso del que hablamos está muriendo, destruyéndose como consecuencia directa de los efectos de la planta generadora de electricidad, la cual arroja agua caliente y óxido a las riveras de la zona así como miles de toneladas de ceniza por año al entorno porque su operación es (al parecer) a base de combustóleo y de carbón mineral. Un pequeño, o inmenso páramo, como guste verse, donde la gente lucha ahora contra el cáncer, un daño físico ocasionado por la ceniza de la termo eléctrica, la cual sin que se sepa mucho y aún cuando que reviste una gran importancia para la energía eléctrica, trabaja diariamente pero contra una muy grave inconformidad social local.

 


Estimado lector, Fina lectora, este opinante se reserva sus más íntimas reflexiones pero dada la gravedad de los hechos es necesario expresar parte de lo que pasa en derredor de aquél exótico lugar. Para conocimiento suyo, hace algunos años conocí de forma directa a varias personas en la antesala de una audiencia con el secretario general del gobierno estatal, razón por la cual recibí de primera mano algunas de las impresiones de parte de la gente afectada de aquel ex hermoso lugar. La gente de la que hablo esperaba ser recibida pues por lo que se me explicó, tenían severos problemas con la Comisión Federal de Electricidad. De acuerdo con la charla, su lugar de origen (Petacalco) ya era para entonces otro, algo diferente del que conocí y visité en muchas ocasiones hace más de 20 o 25 años debido a mi trabajo institucional. Para conocimiento vuestro, Petacalco es famoso por sus grandes y magníficas olas, lo cual atrae visitantes, nacionales y de fuera de México, pues el “surfing” es un deporte dinámico y excelente para allí competir y practicar. Cuando yo visitaba aquél hermoso sitio, la fauna marina era impresionante, el huachinango, el camarón así como el ostión eran enormes, de manera que no se veía cosa igual. Hoy las especies marinas excepcionales de las que le hablo, o se han muerto de plano o se han alejado del lugar. Quienes me explicaron esto son pescadores de toda la vida, gente recia, alta y ordinaria, acostumbrada y nativa de las bellas pero duras características de aquél lugar.

 

 

Esa gente ha intentado frenar la destrucción del entorno, la contaminación de sus aguas y la muerte de sus huertas de mango porque no tienen más alternativas no obstante lo que digan los que defienden a ultranza el trabajo de la planta en materia de electricidad. Por lo que se ha hecho público a veces, aquella gente, afectada como ahora está, se ha organizado contra lo que estima como un perfecto despojo porque la operación de la termoeléctrica le afecta en la sobrevivencia, cercenándoles en su hábitat, lo que consideran injusto porque dicha visión puede no cambiar. De esta manera y porque no hay de otra, plantones, marchas, bloqueos y hasta la interrupción de energía eléctrica ocasional son el resultado de una lucha digna pero estéril y desigual si nos atenemos a las necesidades de desarrollo que siempre se invocan sin considerar nada más. Porque las cosas son así, se espera que el nuevo gobierno federal tenga la suficiente sensibilidad y proteja a Petacalco pues los que ha habido lo tienen olvidado de su agenda, carente de muchas cosas, así como en cierta orfandad. Por otro lado y bajo la lógica de que la electricidad en México se genera mediante termoeléctricas (70 %), hidroeléctricas (20 %), así como una central nuclear (10 %), convendría reconsiderar lo que una vez anunció Alfredo del Mazo cuando quiso ser Presidente, en materia de reconversión industrial porque, la central térmica de Petacalco, además de que daña los ecosistemas y el entorno de la zona, afecta y seriamente a mucha gente en aquél noble lugar.

 

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