‘¡Estamos presentes!’, dice Ejército de Dios
Fredy López Arévalo/San Cristóbal de Las Casas l El Ejército de Dios quiere que se sepa que existe.
Y existe: tiene mando vertical, jerarquía, disciplina y lealtad.
Quienes aquí aparecen y hablan forman el Estado Mayor, el primer círculo, el “G-12″, como ellos se llaman. Son 12 personas, como 12 eran los Apóstoles de Cristo.
Y a Cristo sirven. “Jesús es mi Señor”, se lee al frente de sus camisetas, mientras que en su boina verde se distingue “G-12″.
De los Kaibiles de Guatemala tomaron su decálogo: “Si avanzo, sígueme; si me detengo, empújame; si retrocedo, mátame…”; y del evangelio, su nombre: Ejército de Dios, del hebreo Yhwh Sabahot, que en español quiere decir “Jehová de los Ejércitos”.
Visten ropa militar, pantalón camuflado y una boina verde, como grupo de elite. Eso es lo que son. Nadie está ahí, en su puesto, en su jerarquía, al azar. Ingresaron tras una rigurosa selección, y un adiestramiento, que en la primera etapa, la de aceptación, duró un año dos meses.
-¿Dispuestos a morir por Cristo?, se le pregunta a quien parece ser el más entrado en años de entre los 12 integrantes del alto mando del auto proclamado Ejército de Dios.
-”¡Morir y vivir por el Señor, así como Cristo murió por nosotros!, ese es el principio de un soldado,¡difundir la palabra de Dios!”, dice Armando Chalam Gómez, con grado de coronel, de 45 años, pastor evangélico.
-¿Dispuestos a matar?, se le insiste.
-”¡No!, nosotros no estamos acostumbrados a derramar sangre”, responde. Cada mando tiene nombre propio, grado, jerarquía. Uno es psicólogo, otro abogado, ingeniero en sistemas computacionales, ingeniero mecánico, otro economista y docente. Uno más es maestro de educación física y otro Pastor en un templo evangélico. Estos Apóstoles de Cristo no ocultan su rostro. Unos llegaron de Oaxaca, otros son de la región de los Altos de Chiapas. La mayoría de facciones indígenas.
-”¡Nuestro último censo!”, ordena Jesús Díaz Coutiño, el mando superior, el comandante, y un subalterno, el coronel Armando Catalán Gómez López, un pastor evangélico de 45 años, responde solicito: “¡765!
Es el número de enlistados en el Ejército de Dios, en San Cristóbal de Las Casas. Los que visten ropa militar, los elegidos.
“Cada uno de nosotros tiene un llamamiento especial. En mi caso, el Señor me mandó por amor a Él, por eso me enlisté, para poner mi amor a su servicio”, expresa Maray Sánchez de Coronel, un mando de 24 años. El Ejército de Dios, tiene, asegura, cuando menos 5,000 seguidores.
Esa es la grey.
“Los que no se han esforzado, los que no han alcanzado el rango que tenemos nosotros, son soldados rasos, son simpatizantes”, completa Armando Chalam Gómez, con grado de coronel.
Y esa grey exige aprobar los Acuerdos San Andrés, que el gobierno de México firmó con la guerrilla zapatista (el EZLN), y demanda cambios en la Constitución General de la República.
“Es necesario transformar la Carta Magna, como ya se está haciendo en Bolivia. México necesita una nueva Constituyente, lo digo como abogado, porque de no hacerse, podemos estar invocando al México violento”, advierte el pastor Esdras Alonso, el único dentro del mando que porta boina camuflageada.
-¿Por eso se están preparando, por eso conforman su Ejército, por si despierta el México violento?, se le inquiere.
Solo ríe… “México está viviendo un tiempo cíclico: 200 años de la Independencia y 100 años de la Revolución…”, suelta.
-¿Por qué usan ropa militar?, se insiste.
-”Para identificarnos, para eso es el uniforme,”, responde.
Esdras Alonso fue el enlace, quien concertó la entrevista, como pastor de Alas de Águila, su iglesia. Y es él, Esdras Alonso, quien explica su vínculo. “Ambos son dos, son un ente dual: el Ejército de Dios es el brazo social y político de Alas de Águila y Alas de Águila es el brazo religioso del Ejército de Dios”, dice. Toca al capitán primero Ariosto Toledo Cruz, profesor de educación física en nivel preescolar, completar la pregunta:
-”El Ejército de Dios es una organización que se formó tomando la base de un Ejército, en su estructura de mando militar, pero con una misión evangelizadora, muchas veces vinculada al servicio social en la comunidad. El Ejército de Dios como Ejército está presente en las comunidades”.
Como Ejército de Dios surgieron en abril del 2006, aunque su antecesor más inmediato surgió como un grupo de autodefensa que la comunidad evangélica se dio en tiempos de persecución religiosa, en el ocaso de los años 70. Entonces se hicieron llamar “Guardián de mi Hermano”, extraído de una cita bíblica, en el Génesis: ¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?”.
-”¡Ellos sí hicieron uso de la violencia, porque se unieron al EZLN!”, aduce Pedro Hernández Pérez, con grado de subteniente, originario de Chanal, donde en la década de los años ochenta la intolerancia religiosa cobró varias víctimas y muchas familias fueron obligadas a salir al exilio, desterradas con violencia.
Para entonces, era común que “caciques” católicos y/o “tradicionalistas” desterraran en forma violenta (despojándolos de sus bienes) a miles de indígenas evangélicos en varios municipios de la región de los Altos de Chiapas.
“Los niños evangélicos no podían ir a la escuela, los muertos evangélicos no podían ser sepultados en ningún cementerio, y las casas y los templos de los evangélicos eran arrasados, quemados, y sus bienes, sus parcelas y sus animales, sus pocas pertenencias, les eran confiscadas”, rememora Marlene Araceli Contreras Ruiz, el mando general de las mujeres, que también están representadas en el “G-12″. Guardián de mi Hermano los protegía y les buscaba acomodo.
Así se fueron formando los actuales conglomerados indígenas en San Cristóbal, Teopisca, Cintalapa y Pujiltic; así comenzó la diáspora de los indígenas de los Altos de Chiapas, que hoy, incluso ha cruzado la frontera con los Estados Unidos. A Guardián de mi Hermano se le acreditó, en su tiempo, un enfrentamiento con armas de fuego en el cruce del periférico de San Cristóbal y la intercepción a Chamula.
Era Salvador Collazo –acribillado dentro de su carro en una brecha que baja de Milpoleta a San Cristóbal, el 12 de noviembre de 1997-, el líder visible de Guardián de mi Hermano. Salvador Collazo, era un converso católico, ex colaborador de Samuel Ruiz García en el municipio de San Juan Chamula. Pero el Ejército de Dios pretende ser otra cosa, dice otro de los mandos, el coronel Armando Chalam Gómez:
“Nuestra arma es la palabra de Dios. ¡Es más peligrosa la razón que una cuerno de chivo!”, dice. Reivindica, de entrada, la liberación de Manuel Collazo, hermano de Salvador. “Ya lleva seis años preso, por nada, él no hizo nada, no secuestró ni privó de su libertad a nadie, como dicen. Está preso por un capricho de Pablo Salazar Mendiguchía. Esa es la verdad. Que se deje en paz ya a Manuel Collazo, que se le permita reintegrarse a su familia”, exige.
“Nuestra gente reclaman el derecho a poseer sus propios medios de comunicación”, dice.
Y los tienen.
Seguidores del Ejército de Dios operan, ya, tres radiodifusoras evangélicas: “Alas de Águila Radio”, en el 100.9 F.M. Stéreo (cerrada Alas de Águila No.20, en el barrio del Santuario); “Radio Unidad de Los Altos”, en el 90.1 F.M. (en la colonia San Juan de Dios); y “Radio Palabra de Esperanza Miel”, en el 103.1 F.M. Stéreo (en la colonia Nueva Esperanza). Su alto mando reivindica el derecho que les asiste a participar en la vida política de México: “Los evangélicos no podemos permanecer apacibles, ajenos, a lo que está pasando en nuestra sociedad, por el contrario, nuestro deber, nuestra obligación, es estar con el pueblo”, dice.
No por ello quiere decir que están contra el gobierno o que lo quieran derrocar.
“El Yhwh dice ‘debemos respetar a las instituciones, al Rey, a los Gobiernos. Debemos orar por ellos, orar por los que están en inminencia. Al César lo que es del César, hasta ahí está bien; lo que pasa es que el mismo César se ha olvidado de lo que toca a Dios. Debe reconocer que antes de tener derecho constitucional, el hombre tiene derechos humanos, y que antes de derechos humanos tiene un derecho moral, que es un derecho natural, y por lo tanto, que significa… a México se lo comenzó a llevar la fregada cuando apareció el hombre blanco, desde la caída de Tenochtitlán”, advierte Esdras Alonso.
“Nosotros –agrega,- votamos por Andrés Manuel López Obrador, esa es la verdad, pero el presidente Felipe Calderón Hinojosa, hay que decirlo, es más hábil políticamente que Vicente Fox, es más serio, y está sacando adelante al país”.
Pero hay algo que les tiene molestos: El gobierno de Juan Sabines Guerreo, en Chiapas, está mostrando una inclinación hacia el clero católico, con eso de la construcción del Cristo de Copoya.
“Ahí está involucrado el gobierno, promoviendo, aportando y pidiendo dinero para construirlo. Es importante que el gobierno fije una posición firme sobre el respeto a la libertad de creencia religiosa en los 118 municipios de Chiapas”.
El Ejército de Dios -dice Jesús Díaz Coutiño, el mando superior, el comandante-, primero, en 1995, pensó conformar un partido político, porque aspiramos a la construcción de una sociedad más incluyente, más tolerante, para que exista estabilidad social, porque estamos viviendo una crisis de identidad en los partidos políticos. Nadie sabe qué es. Un rato es priísta, otro rato panista. Ya no se sabe, por eso nosotros, como los zapatistas, estamos trabajando más en una concientización hacia la sociedad, para construir espacios más democráticos, más plurales, más incluyentes, más conciente de la realidad que viven los de abajo. No hay que olvidar que la soberanía popular reside en el pueblo. Un pueblo que está diciendo: “¡Aquí estamos!´”.
RECUADRO
El pastor Esdras Alonso, de la Iglesia Alas de Águila, dice: “El Ejército de Dios tiene sus orígenes en Guardián de mi Hermano”. Esdras Alonso es ministro de culto, líder religioso, y apasionado cronista de la conversión del catolicismo al protestantismo de miles de indígenas tsotsiles en la región de los Altos de Chiapas.
En la actualidad es coordinador de Asuntos Religiosos y secretario de la presidencia municipal de San Cristóbal de Las Casas.
“La diversidad religiosa que produce en nosotros una riqueza de valores, puede convertirse para nuestra sociedad en un foco de problemas, si no somos capaces de prevenir, orientar, encausar su crecimiento, su participación, su aporte”, dice a manera de “conclusiones” en su más reciente libro “San Cristóbal de Las Casas y su diversidad religiosa”.
Para Esdras Alonso, la repercusión de la expansión religiosa en San Cristóbal de Las Casas, en lo particular, y en Chiapas, en lo general, va más allá de lo dispuesto en la normatividad jurídica vigente. Recapitula: “El fenómeno religioso está incidiendo en la educación, con la aparición de escuelas con cobertura religiosa; en salud, con proyectos que vienen de las iglesias; en la política, con estos grupos organizados en gremios; en los medios de comunicación masiva, como las radios evangélicas”.
En su libro, Esdras Alonso urge a los gobiernos federal, estatal y municipal a “tomar muy en serio estos asuntos, porque de no hacerlo, serían ellos mismos, los propios autores de conflictos, de la desestabilización social, que permitirían un escenario muy fértil de las confrontaciones; los espacios propicios para el radicalismo, la politización de los fenómenos religiosos, la división irremediable de nuestra sociedad sancristobalense y chiapaneca”.
Por último, Esdras Alonso, pastor, líder evangélico y estudioso del fenómeno religioso, dice al gobierno de Chiapas: “Si los problemas mayores sobre intolerancia religiosa, se delimitan a un territorio especifico de la geografía chiapaneca; entonces es prioritario que la subsecretaría de Asuntos Religiosos no se establezca en Tuxtla Gutiérrez”.
Posted: Diciembre 6th, 2007 under Religiones.
Comments: none







