Site menu:

Busqueda

Busqueda:

Archivos

Calendario

Abril 2008
L M X J V S D
« Mar   May »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Categorias

Suscribete Por Correo Electronico

Suscribete por Fuente RSS/Atom

Widget

↑ Copia este imagen a tu sitio, blog, o firma de correo

Links:

Nuestra Escuela:

Necesidad de la Unidad

Por Enrique Cisneros

 

La unidad requiere de miras estratégicas, de fijar la vista en la revolución verdadera, de lo contrario, cuando cada grupo ve tan solo la manera de utilizar el movimiento para llevar adelante sus propuestas, de crecer, de aumentar su potencial político, tarde o temprano se volverán a manifestar las diferencias y se romperá la unidad.

 

Podemos coincidir o no con la propuesta de López Obrador de realizar su labor para potenciar su proyecto y lograr la presidencia en el 2012, pero si el Peje no ve más hacia el horizonte de toda la izquierda, hacia los cambios verdaderamente profundos, no habrá 2012, o será un presidente sin poder, pues lo acotará un régimen parlamentario corrupto.

Podemos coincidir o no con la propuesta del EZLN de generar una organización nacional (e internacional) anticapitalista, “abajo y a la izquierda”, pero si se hacen a un lado de las luchas cotidianas actuales del pueblo, el proyecto de la “Otra Campaña” se irá debilitando, mientras el estado ya tiene lista las acciones militares para enfrentar a los valientes que se han replegado a las montañas y para ir minando la resistencia de los Caracoles. Con el aislamiento será difícil que los zapatistas lleguen fortalecidos al 2010.

Lo mismo se puede decir de los proyectos políticos que se han generado en torno a las luchas del heroico magisterio democrático, o del Sindicato Mexicano de Electricistas, o de muchas otras fuerzas

El caso de los que se mueven dentro del PRD es distinto. No es posible hablar de unidad con infiltrados que han perdido las caretas y que abiertamente sabotean desde adentro las iniciativas que ha decidido el partido para confrontar al enemigo de clase. Quizá se pueda llamar a la unidad a los titubeantes, pero nada más. Dentro del PRD (y de otros agrupamientos políticos como el PT), las fuerzas populares, las que desde las bases siguen luchando consecuentes, es preciso que se unan y más allá de la estructura partidaria, vayan al encuentro de las fuerzas que al margen de los partidos están dispuestas a la unidad.

El camino no es una unidad pragmática dejando a un lado los principios. No. Es necesario definir un programa común de lucha, para enfrentar por ahora a la derecha y ultraderecha que tiene en sus manos el poder político, pero también que perfile objetivos estratégicos, de largo plazo.

¿Cómo enfrentar solos a los imperialistas que tiene listo al ejército para reprimir al pueblo, que han cambiado las leyes para acusar de terroristas a quienes no estén de acuerdo con sus medidas neoliberales?

Ninguna fuerza, por más gente que movilice, es capaz sola, de enfrentar al estado pro imperialista que en México tiene en sus manos los hilos del poder político. Ninguna fuerza puede por si misma enfrentar al capital trasnacional que está detrás de los “espurios”.

Es necesaria la unidad y esa no se logra tan sólo con reuniones de cúpula. Las bases deben de hacer comprender a los dirigentes obradoristas que no sólo la lucha contra la privatización de PEMEX es la única lucha del pueblo mexicano. Los trabajadores del SME deben de hacer comprender a sus dirigencias que la movilización real no sólo debe de darse cuando se anuncie abiertamente la privatización de la electricidad.

No es posible que los zapatistas frenen el ataque militar en Chiapas con protestas nacionales e internacionales de los adherentes a la Otra Campaña. Es preciso que se sumen a las luchas callejeras que se perfilan en el país y que marchen junto con contingentes con los que pueden tener diferencias.

Por ejemplo, Los presos políticos deben de ser de todos y todas, no sólo de las organizaciones a las que pertenecen.

Para lograr la unidad es necesario defender los principios pero también bajarle un poco a la soberbia política, tratando de ponerse en los zapatos de quienes hacen las cosas de otra manera. No es posible lograr la unidad si los dirigentes siguen manteniendo como guía las afrentas del pasado, o si se sigue aplicando como principio eso de que “si te juntas con alguien con quien discrepo eres mi enemigo”. No puede ser la manera como cada organización implemente su política de alianzas el rasero que determine la posibilidad unitaria de acción.

La lucha revolucionaria nos exige unidad, vamos en su búsqueda de manera más humilde reconociendo el valor del trabajo del compañero, pero también siendo autocríticos. Es preciso cambiar o qué ¿no son esas, la autocrítica y el cambio, sin abandonar principios, facultades del revolucionario, del hombre nuevo, de la nueva mujer, o como cada quien quiera llamarle?

Busquemos puntos unitarios para accionar juntos, por ejemplo, los presos políticos deben de ser de todos y todas, no sólo de las organizaciones a las que pertenecen ¿o sólo se irán sumando a esa lucha conforme las organizaciones tengan militantes en las cárceles?