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MANIPULACIÓN MENTAL

Estrategias de manipulación
Por: Manuel Araus y Francisco Sandalio

Revista Autogestión Nº 55
octubre-noviembre de 2004

Galbraith escribió que ‘es posible que para manipular eficazmente a la
gente sea necesario hacer creer a todos que nadie les manipula’.

El dominio y el control sobre las personas y los pueblos se lleva a cabo
mediante técnicas de manipulación.

Noam Chomsky lo expresa con estas palabras: ‘La manipulación y la
utilización sectaria de la información deforman la opinión pública y
anulan la capacidad del ciudadano para decidir libre y responsablemente.
Si la información y la propaganda resultan armas de gran eficacia en manos
de regímenes totalitarios, no dejan de serlo en los sistemas democráticos;
y quien domina la información, domina en cierta forma la cultura, la
ideología y, por tanto, controla también en gran medida a la sociedad’.

Veamos algunos sistemas:

Crear problemas, después ofrecer soluciones.
Este método es también denominado ‘problema-reacción-solución’.
Se crea primero el problema, una ’situación’ prevista para suscitar una
cierta reacción del público, a fin de que este sea el demandante de
medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desarrolle o
intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin
de que el público sea el demandante de leyes de seguridad o policíacas que
limiten la libertad, o justifiquen acciones militares . O también: crear
una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso
de derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos. La
estrategia del ‘poco a poco’ o la degradación progresiva.
Para hacer aceptar una medida socialmente inaceptable, es suficiente
aplicarla progresivamente, a lo largo de un ciclo de 10 o 20 años. De esa
manera, condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido
impuestas: reconversiones, desempleo masivo, precariedad, flexibilidad,
relocalización, salarios que ya no aseguran ingresos mínimos…
La estrategia del acontecimiento inevitable y la resignación.

Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.
Deja más tiempo para que la sociedad se acostumbre a la idea de un cambio
inevitable y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento.
Ejemplo: el paso hacia el Euro y la pérdida de soberanía monetaria y
económica.

Dirigirse a un público infantilizándolo.

La mayoría de los programas de TV dirigidos al gran público utiliza un
discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, como
si el espectador fuera un niño de corta edad. Cuanto más se intente buscar
engañar al espectador u oyente, mas se tiende a adoptar un tono
infantilizante. ¿Por qué? Si se dirige a una persona como si tuviera la
edad de 12 años, sin plantearle nada que le cuestione, tendrá, con cierta
probabilidad, una respuesta o reacción desprovista de sentido crítico.

Utilizar el aspecto emocional y no la reflexión.

Adolf Hitler decía: ‘Por medio de hábiles mentiras, repetidas hasta la
saciedad, es posible hacer creer a la gente que el cielo es el infierno y
el infierno el cielo… Cuanto más grande sea la mentira, más la creen
(…) Me valgo de la emoción para la mayoría y reservo la razón para la
minoría’.
Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.Hacer de forma que
el público sea incapaz de comprender el mundo en que vive y los métodos
utilizados para su control y esclavitud. Que piense: ‘No se puede hacer
nada’. Se consigue con la calidad de la educación, con la programación de
los medios de comunicación. Para la mayoría, la mediocridad. La excelencia
sólo para una minoría elitista. Una mentira o una media verdad repetida
por un poderoso medio de comunicación, o una institución científica, en
convierte en una verdad de hecho; viene a constituir ‘una creencia’, algo
intocable. La propaganda tiende a favorecer no verdades sino ‘creencias’.

Reemplazar la acción revolucionaria por la culpabilidad y el individualismo.
Hacer creer al individuo que él sólo es el único responsable de su
desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus
capacidades, o de sus esfuerzos . Así, en vez de asociarse para luchar, el
individuo se autodevalúa y se culpabiliza, lo que genera un estado
depresivo que le inhabilita para la acción. Un ejemplo es la aceptación de
millones de personas en paro o en la precariedad sin ejercer la mínima
protesta. Otro es el auge de un asistencialismo de nuevo cuño que a través
de las ONG canaliza los sentimientos de culpabilidad y contribuye a
eliminar la conciencia política de los problemas.

Conocer a los individuos mejor de lo que se conocen a si mismos.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la
ciencia han generado una brecha creciente entre los conocimientos del
público y aquellos poseídos y utilizados por la élite dirigente. Gracias a
la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el sistema ha
logrado un conocimiento avanzado del ser humano. Esto significa, en la
mayoría de los casos, que posee un mayor control y un mayor poder sobre
las personas que las personas sobre ellas mismas. El que fuera director de
la Coca Cola, David Wheldon, expresaba así su estrategia de dominación:
‘Ante la dificultad de prever como será el consumidor del futuro, la
solución es crearlo nosotros mismos desde el presente con la ayuda de
buenas ideas y buena publicidad. El consumidor del futuro va a estar donde
queramos que esté’. La verdad es que no hay equipo de sociólogos o
psicólogos capaz de rivalizar con los que emplean las grandes compañías
transnacionales.

Controlar la democracia.
‘Un mundo feliz’, de Aldoux Huxley imaginaba lo que sería una dictadura
perfecta: una dictadura con apariencias de democracia, con individuos
genéticamente condicionados. Un sistema de esclavitud basado en el consumo
y la diversión, donde los individuos amaran más que a su vida su propia
servidumbre, donde ese amor llevara por nombre ‘libertad’. La manipulación
es insostenible sin apariencia de democracia. La democracia real es
intolerable para el que busca manipular. Reclamar hoy la democracia real,
autogestión, es ilegal. Está prohibido por ley pasar de la
‘participación’.

Manipular el lenguaje.
A la miseria no se la puede llamar hambre, porque el hambre es sólo
cuestión de comer. El hambre no es un asesinato político ni un genocidio,
aunque deje sin vida a más de 100.000 personas a diario, sino un problema
de sequía, malos gobiernos y catástrofes naturales. A la condena al
trabajo forzado de los niños, esclavitud infantil, se la llama ‘trabajo de
los niños’. A los países que han sido esquilmados y empobrecidos por el
latrocinio de las grandes empresas y los intereses de las grandes
potencias y que tratan de salir de la miseria acatando las recetas de los
que les han robado, se les llama ‘en vías de desarrollo’. A los
inmigrantes que huyen del hambre se les llama ‘ilegales’. A las personas
que buscan trabajo se les llama ‘mercado de trabajo’ o ‘capital humano’. A
las personas que ofrecen sus recursos mentales y físicos en las empresas,
se las llama ‘recursos humanos’. A las ayudas humillantes que dicen
prestar los que primero han robado, les llaman ‘cooperación’. A dar lo que
nos sobra, delante de todo el mundo, lo llamamos ’solidaridad’.
Nombrar el mundo es la base de toda humanización. Repetir las etiquetas
que pone el poder para nombrarle, la de toda manipulación y degradación
del ser humano.

La miseria más profunda que puede sufrir el hombre es la de su ignorancia
promovida y consentida