Site menu:

Busqueda

Busqueda:

Archivos

Calendario

Junio 2008
L M X J V S D
« May   Jul »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Categorias

Suscribete Por Correo Electronico

Suscribete por Fuente RSS/Atom

Widget

↑ Copia este imagen a tu sitio, blog, o firma de correo

Links:

Nuestra Escuela:

Entrevista a Gloria Arenas en el penal de Chiconautla, Edo México.

O no hacíamos nada O te volvías clandestino”

Por Octavio y Erandi.

 

La máquina de destruir gente, le llama David Cilia (ex-preso político) a las cárceles que ha construido el Estado para “castigar” a todo aquel que entre en sus murallas. Todos sabemos de ellas, pero pocos sabemos lo que significan. Para llegar al penal de Chiconautla es necesario alejarse de las grandes tiendas, de las grandes avenidas, lejos de los grandes hoteles, de las cámaras de senadores y diputados. A los penales hay que buscarlos en las periferias, donde nada importa. Como si de un símbolo atroz se tratara, el penal de Chiconautla está junto al gran basurero, desde donde se observa el valle de México que lo alimenta.

 

Uno no cobra conciencia de lo que significa hasta que cruzas por los pasillos y los retenes que te separan de los seres que viven encerrados. Esta entrevista se desarrolla en el comedor donde decenas de mujeres, muchas de ellas jóvenes y madres, cumplen su condena. El espacio aunque cerrado ha perdido lo que alguna vez fueron ventanas. El polvo entra libremente junto con las moscas que vienen del basurero. Tras los barrotes de las ventanas lo único que se ve es una enorme pared de concreto, ese es el paisaje, es el horizonte que se mira desde aquí.

 

Después de más de 8 años de estar presa, en distintos penales, Gloria, de tez blanca nos recibe con una sonrisa y una alegría que parece hacernos olvidar de pronto donde estamos. Las miradas se cruzan, no nos conocemos pero algo nos une. Un mantel, un poco de comida, y las murallas se caen, estamos juntos, eso es lo que importa ahora. Hacemos la visita junto con una compañera que después de casi dos años de prisión por amar Atenco, obtuvo su libertad y la absolución de todos los cargos: inocente. La confianza comienza a disipar reticencias, nos reconocemos hermanos, nos miramos, nos escuchamos. Risas, ideas, recuerdos y hasta lágrimas, fueron recorriendo el diálogo que construimos en ese espacio.

 

 

¿Por qué estás aquí Gloria?

“Estoy aquí,- comenta serena- “porque soy parte de un movimiento social, porque pertenecí a un grupo armado llamado ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente). Estoy aquí porque el Estado no puede permitir que un movimiento armado o pacífico intente atacar sus estructuras de poder. Un preso político no está por lo que es individualmente, sino por lo que representa dentro de un movimiento, está preso porque eso le sirve al Estado para reprimir a ese movimiento”.

 

¿Porqué elegiste la guerrilla?

“Yo vengo originariamente de un movimiento pacífico. Mi trabajo político inició precisamente por la libertad de los presos políticos y el movimiento indígena en Veracruz. Yo inicié la lucha -aclara- sin pensar siquiera en la clandestinidad y nada de eso. Teníamos fuerza y por eso inició la represión.”

Gloria nos comenta que la guerra sucia no terminó en los setenta, sino que en los 80 mostró uno de sus rostros más brutales y al mismo tiempo más encubiertos:

“El primer intento del Estado fue cooptarnos, no se pudo. Luego vino la persecución, la detención de compañeros, o su desaparición.”

Gloria nos cuenta como en una ocasión después de presionar al gobierno para cumplir sus demandas, el movimiento les solicitó vehículos para llevarlos de regreso a la sierra: “Comenzó a oírse un ruido raro, al revisarlo vimos que le habían quitado birlos a una llanta: querían asesinarnos.”

En otra ocasión pudieron reunirse con el entonces Secretario General de Gobierno Ignacio Morales Lechuga, éste les amenazó “o le entran al PRI o aténganse las consecuencias.”

Inició la persecución, las amenazas, “llego un momento, en que no podíamos volver a nuestras casas. Ó no hacíamos nada o te volvías clandestino”.

Para protegerse Gloria tuvo que salir del estado, perder contacto con su familia, ponerse un nuevo nombre, esfumarse.

“Llegó una etapa de búsqueda, nunca había creído en los partidos, el movimiento pacífico se cerraba como opción”, fue entonces que lo decidió…se fue a Guerrero, encontró el contacto, se volvió guerrillera, era parte del EPR.

 

¿Cómo fue tu proceso en la guerrilla?

“Vivimos un choque similar al que narra Marcos que enfrentó con los indígenas en Chiapas”. Las ideas clásicas de la guerrilla, donde la Vanguardia del proletariado, donde el campesino se supedita a la máxima forma de lucha (la guerrilla) pronto se vió cuestionada. Nos cuenta: “Una vez llegamos a unas comunidades, donde nos dijeron: “ustedes dicen ser los herederos de Lucio… pero él no traía uniforme”. El movimiento social, - afirma- muchas veces es más capaz, más activo, y también más golpeado: teníamos que aprender de ellos.”

Tú llegaste a ser comandante, ¿Ser mujer no fue un impedimento para ello en tu lucha?

“El machismo no era exclusivo del EPR sino de otras organizaciones. El papel de la mujer tiende a reducirse a la retaguardia del compañero.”

Nos platica como el luchador clandestino a veces tenía que tener una compañera, para que nadie sospechara de ellos: “Cuatro chavos solos en una comunidad se pueden volver un foco de atención”.

“Hubo ocasiones en que el compañero obligaba a su compa a que tuviera su nivel de conciencia, pero también había otras donde la mujer se desarrollaba más que él, y eso generaba un conflicto.”

“Para mi no era difícil romper el esquema patriarcal…pero sé que no todas pueden, o a veces tardan más, depende de las características personales. En mi familia nunca se comparó a hombres con mujeres. Yo no viví en esas familias donde los señores sólo llevaban a los hijos al monte, yo no viví eso.”

¿Cómo nace el ERPI?

“El EPR había llamado a crear una dirección nacional, por si moría la dirección histórica. Esto nos obligó a sistematizar nuestra experiencia de los últimos años.” Nos comenta como el levantamiento zapatista, el “todo para todos nada para nosotros”, la no vanguardia, fueron algunos de los puntos que se discutieron. “El trabajo que hacíamos en Guerrero estaba llevando otra dinámica, otras formas de trabajo, que hicieron que la dirigencia cerrara filas, ante el temor que se dividiera la organización.” Ante estas formas encontradas de acción, nos narra, que no podían salirse como individuos, ya que tenían la fuerza, la organización, y aunque como individuos podían optar por la retirada y parar la bronca, decidieron fundar el ERPI, seguir la lucha.

 

¿Qué opinas ahora de las medidas que están tomando el EPR llamando al diálogo?

Como organización tiene el derecho de buscar sus formas de lucha, el hecho concreto es la presentación de sus compañeros desaparecidos. Gloria mide su respuesta y precisa: “En realidad no sé qué tanta fuerza puedan tener.”

 

¿Cómo ha cambiado tu visión desde este lugar?

“Yo caí presa en el momento en que el ERPI rompía con el EPR, y esto me puso en la trinchera (distinta) del movimiento social pacífico. Estar aquí me ha dado la oportunidad de conocer a mucha gente y de reflexionar mucho, cada persona que me visita me ha enriquecido mucho.”

¿Cómo ves la situación del país?

“Creo que estamos acercándonos a una encrucijada. O hay un cambio o hay un punto de no retorno. México tiene esa posibilidad, hay fuerza. Sin embargo la izquierda no hemos logrado presentar algo claro.”

Gloria nos platica cómo desde su perspectiva se ubican varias vías de lucha: “colonizar el poder, vía armada (instaurar la dictadura del proletariado), o crear poder desde abajo que se ve bien pero no para todo el país en el corto tiempo. Aún no logramos presentar una propuesta a la gente común. Llegará un momento en que deberemos estar a la altura.”

“La lucha por la libertad de los presos políticos debe clarificar que son nuestros. Ha sido una lucha difícil, que se logró levantar gracias a la otra campaña, antes estaba casi olvidada, cada quien luchaba por los suyos. Con la otra campaña ha habido más fuerza, más unidad.”

¿Gloria, qué ha sido lo más difícil de estar aquí presa?

Gloria baja por un momento la mirada, pero luego afirma seria y sin pensarlo: “La separación de mi familia, no ver a mi hija ni a mi esposo en 8 años y medio, no estar junto con mi familia, no verlos.”

¿Cómo va tu proceso legal?

“Había una certeza pero jurídicamente siempre es incierto. Jacobo y yo ya deberíamos estar libres. Ahora estamos en el proceso de elaborar un nuevo amparo, lo que nos da buenas perspectivas, si se respetan las leyes, nuestra libertad debería ser inmediata.”

¿Temes por tu vida? Una vez que salgas ¿Qué harás?

Gloria nos cuenta cómo el temor a la muerte siempre ha estado presente, desde antes de que entrara a la guerrilla, cuando rompen con el EPR, pero que eso no le ha impedido seguir luchando. “Si salgo libre seguiré en la lucha dentro del movimiento civil pacífico”. Pero Gloria nos aclara que las situaciones a veces se desbordan, el Estado puede reprimir, sobre todo cuando ” un movimiento social por muy pacífico que sea, cuestiona la estructura”, justo como ella lo hizo en Veracruz.

Imagina que tienes aquí a los miles de lectores que leerán esta entrevista, ¿Qué les dirías?

“Que no importa como pienses, o qué hagas, si entiendes de política o no: si estas harto de lo que esta sucediendo, hay que hacer algo, lo que sea, lo único que no ayuda es dejar que pase lo que pase. Siempre hay algo que puedes hacer, es responsabilidad de todos no esperar que alguien llegue y nos cambie nuestra situación, sería lo más fácil pero se ha demostrado que eso ha fracasado.

Levanta la voz, para que seamos una sola voz. Hay que estar a la altura de esta encrucijada, el hartazgo estallará, asumamos el reto.”

Gloria nos mira con su sonrisa, no le gusta hablar tanto, le gusta escucharte, ver cómo piensas, qué haces. La entrevista terminó, pero no el diálogo, hablamos de la militancia, de la comida, nuestros pasados y presentes, de esa dificultad para luchar, de cómo todos la asumimos. Hubo desahogos, pero no de ella, sino de nosotros. Ella como una especie de maestra, nos visitaba en realidad a nosotros, a nuestra vida, a nuestra experiencia aún pequeña, a nuestras quejas del mundo y de la lucha. Y nos la llevamos en nuestros oídos aún cuando la vimos entrar a las celdas, la oíamos todavía cuando salíamos y nos alejábamos de esa muralla y de ese olor a basura, a olvido e injusticia. La mirábamos cuando volvíamos a nuestra cotidianidad. Y comprendimos que nuestra libertad siempre será inconclusa, irreal, una mentira… hasta que ellos y todos los presos políticos no estén con nosotros, hasta que Gloria Arenas no esté con su familia y con nosotros luchando contra el hambre, contra la destrucción de la humanidad y de nuestro pueblo.

Gracias Gloria, por visitarnos desde tu libertad nunca presa, por dejarnos escucharte y mirarte con fuerza y alegría, con sonrisas siempre para brindar. Cómo quejarse, cómo no luchar después de sentirte aún tan combativa, tan comandante.

 

Share