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¿QUÉ ESPERAN DEL PRD LÓPEZ OBRADOR, ENCINAS, PADIERNA, BATRES?

Pedro Echeverría V.

1. Miles de militantes del PRD parecen dispuestos a renunciar a su partido porque la corriente “Nueva Izquierda” (NI) (cuya política básica y única está orientada a la búsqueda de cargos, al parlamentarismo y a las negociaciones) se adueñó totalmente de la mayoría burocrática de la organización. Aunque López Obrador y su corriente mueven en las calles a cientos de miles de seguidores, éste al interior del partido ha estado en minoría en los últimos dos años. Dado que la corriente de NI está en abierta oposición a las posiciones y a las confrontaciones que el lópezobrarismo ha provocado contra el gobierno ilegítimo de Felipe Calderón, no se ve ninguna posibilidad de acuerdos de fondo. Lo más grave, según parece, es que López Obrador no será el candidato del PRD, a pesar de que en campaña política le ha dado tres vueltas a ciudades y pueblos de la República y que a él se debe que el PRD haya pasado en los comicios de 2006 de 17 al 33 por ciento en votos.

2. Si ya el PRD no es un partido confiable para los seguidores de López Obrador, si lo más seguro es que ahora sólo pueda obtener alrededor del 10 por ciento de la votación, si la desbandada ya se ha iniciado, ¿por qué dirigentes como Encinas, Padierna y Batres ( que han sido destacados dirigentes de la corriente de AMLO) siguen haciendo llamados a no abandonar al PRD e inclusive los dos últimos se han integrado a la nueva directiva? El amplio y documentado manifiesto de renuncia de Campa, Noroña y Flores, es sumamente rico en argumentos básicos para ajustar cualquier renuncia; por el contrario el argumento iluso de que “se va a cambiar al PRD desde adentro” es tan pobre que causa risa. Nunca me han interesado las reglamentaciones burocráticas para saber si aún hay tiempo para crear el partido de AMLO o no les queda otro camino a los amlistas que decidirse por el PT o Convergencia. Supongo que cualquiera de esos partidos se adecuará a López Obrador.

3. Pero lo que debe quedar muy claro es que estos partidos electoreros, con una militancia que sólo busca cargos en el partido o el gobierno, puestos de elección y buenos ingresos como funcionarios de Estado, son partidos que nada tienen que ver con los intereses del pueblo pobre y explotado. Por tanto no sirve de nada construir o impulsar otro partido de centroizquierda o socialdemócrata que sólo busque reformar o engrasar el sistema de explotación capitalista para hacerlo más funcional. Sólo puede ser importante un partido que tenga como principal objetivo la lucha social (socialista) de los trabajadores, que busque construirse desde abajo y que particularmente posea comisiones horizontales de coordinación. Sólo es importante si se crean direcciones colectivas, si impulsa que las masas se movilicen y si evita cualquier dirección jerárquica; en conclusión si es un “partido de nuevo tipo” que pueda garantizar la democracia adentro y afuera.

4. Sólo habría que recordar las grandes promesas sobre democracia que el PRI, el PAN, el PRD y todos los partidos han hecho para ganar militantes. Cuánta saliva se ha gastado y cuantas maniobras se han realizado para engañar al pueblo y a los militantes con el objetivo de que el pueblo siga creyendo o confiando en los políticos. Todo parece haber sido lo mismo; la misma población, sin reflexionar o estudiar mucho, lo repite a diario: “todos los políticos y los partidos son iguales, sólo ven su propia conveniencia”. ¿Cómo recuperar la confianza de la población que ahora ve a los partidos como simples organismos para pedir trabajo, dinero, apoyos materiales o como agencias de colocaciones? ¿ Cómo puede reivindicarse un partido con la población y cómo sus dirigentes pueden lavar sus nombre para que la población vuelva a creer en ellos? Sencillo: haciendo exactamente lo contrario de lo que han hecho hasta hoy: luchar junto y al lado de los intereses de los trabajadores.

5. El problema es que el PRD nació a la sombra de la derrota electoral (o el despojo) que sufrió Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988. Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia, comenzaron como corriente crítica y luego se les orilló a renunciar al PRI porque el gobierno de De la Madrid estaba aplicando una política neoliberal, privatizadora y se inclinaba ya para nombrar a Carlos Salinas como su sucesor. Toda la batalla que se dio en 1988 fue alrededor del fraude electoral, así como la que se ha dado desde 2006 alrededor de López Obrador. El PRD nació para ser un partido para las elecciones, se construyó su estructura para ese objetivo y en los hechos se bloqueó cualquier posibilidad de inclinarse hacia la lucha social de los trabajadores. Cuando comenzó a recibir las cantidades millonarias de subsidio y sus representantes los millonarios sueldos entonces ya nadie los pudo sacar de los objetivos de ganar votos para justificar sus subsidios.

6. Otra cosa hubiera sido el PRD, o sería otro partido, si en lugar de escoger políticos viciados, colmilludos o saltarines (acostumbrados a brincarse de un bando partidario a otro o como los muchos del PRI, PAN y PRD que llevan más de 20 años brincando sin interrupción, pasando de un cargo a otro) se construyera el partido a partir de dirigentes prestigiados de masas o de líderes naturales totalmente comprometidos con el pueblo. Lo que sucede en los partidos electoreros es que deciden los más hábiles no los más honestos, se impulsan a quienes mejor se mueven dentro de la estructura capitalista en la que dominan el dinero, los medios de información, las relaciones con los empresarios y los políticos de alto nivel; no las personas que llevan años trabajando directamente con quienes producen en el campo y en la ciudad la riqueza. Por eso los luchadores sociales deben pensar si lo que se necesita es un partido o un gran movimiento social autogestivo.

7. Los partidos organizados por jerarquías, con dirigentes permanentes o autoproclamados, (como han apuntado los anarquistas) van consolidándose en estructura o modelo del gobierno autoritario. Luego, como ha enseñado la historia, automáticamente se convierten en aparato de poder que habla en nombre de las masas pero que las sustituyen o las hacen a un lado. El PRD de los “chuchos” o de NI está más cerca del PRI que de la izquierda. López Obrador tiene la oportunidad de construir desde abajo y con organizaciones de masas un “partido de nuevo tipo”. Será muy interesante lo que sucederá en las próximas semanas a partir de la desbandada que se puede dar en el PRD. Pero si lo López Obrador, hasta ahora desenvolviéndose como un caudillo honesto, no declara su apoyo a los jóvenes normalistas brutalmente reprimidos en Tiripetío Michoacán, si no apoya las luchas de la CNTE, de la APPO, de los mineros, de Atenco, además de luchar contra la privatización y la carestía, entonces podría pensarse que es más de lo mismo.


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