Por la libertad de Gloria Arenas y Jacobo Silva.
Dos exmiembros del ERPI presos presentaron un recurso de amparo
El pasado 8 de octubre, y después de nueve años de haber sido privados de su libertad, Gloria Arenas Ajis y Jacobo Silva Nogales (exmiembros de la dirigencia del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, ERPI) interpusieron un nuevo recurso de amparo directo contra los actos del Primer Tribunal Unitario del Vigésimo Primer Circuito, residente en Chilpancingo, Guerrero, cuya sentencia, emitida el 25 de febrero de 2008, aumentó ilegalmente las penas ya compurgadas por los delitos de rebelión y daño en propiedad ajena. Si los magistrados cumplen la ley, este amparo logrará restituirles su libertad.
Este hecho, que pareciera aislado y circunstancial, contiene, por el contrario, innumerables imágenes de la realidad política de México.
Primero, se trata de luchadores sociales cuyas vivencias e historias que los volvieron guerrilleros reflejan el rostro rebelde ante la situación vigente del autoritarismo estatal y del uso faccioso de la ley para perseguir y torturar a toda disidencia.
Segundo, desde su detención en 1999, tanto Gloria como Jacobo han sufrido las más características violaciones de los derechos humanos que padecen los presos políticos, desde la carencia de pruebas de lo que se les acusa, la tortura e incomunicación, hasta los obstáculos para defenderse y articular los amparos (que el mismo Jacobo Silva realizó desde la cárcel).
Tercero, la cárcel como método de castigo de la alteridad política no sólo muestra la contradicción del sistema político mexicano, sino que abre las heridas abiertas de nuestra historia: hoy que el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución pretenden reducirse oficialmente a una caricatura, se olvida que los héroes patrios, a los que se les rendirá homenaje, fueron en su tiempo luchadores sociales contra los malos gobiernos, cuyos gobernantes sólo pudieron responder como bestias brutales, con cárceles, torturas y asesinatos bajo la careta ilegítima de la “institucionalidad” y la “legalidad”.
Quizás hoy como ayer debamos preguntar con los zapatistas: “¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que durante años y años se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos de dejar de tenerle miedo?” (enero de 1994).
Cuarto y último: Ni la cárcel ni la muerte pueden detener la fuerza que hace de un ser humano un ser responsable con las víctimas de todo sistema de opresión: El pasado 2 de octubre Gloria Arenas publicó un censo y una reseña histórica sobre los presos políticos y la represión (htttp://comiteverdadjusticiaylibertad.blogspot.com) que todos debiéramos leer para comprender nuestro país.
Este es un recordatorio vivo de que no puede quedar en el olvido su situación, que es nuestra historia: “No somos estadísticas ni datos ni cifras auténticas o alteradas. Somos seres humanos. Cada una de nosotras, de nosotros, ocupa un sitio dentro de la historia de su pueblo y deja su huella de existencia entre sus familiares y amigos”.
Atentamente
Édgar Octavio Valadez Blanco
Distrito Federa
Posted: Diciembre 1st, 2008 under Comunicados.
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