Jugando las contras…?
por Dagoberto Márquez
Hace días, después de que el gobernador Zeferino Torreblanca cedió ante el movimiento de protesta magisterial en el sentido de acordar con este una suerte de tegua, pactando la postergación de un programa de carácter federal, el secretario del área de Educación en la entidad hizo declaraciones. Las hizo al interior del seno de un grupo acapulqueño bastante reconocido donde, tras increpársele prácticamente, deslizó que aún y cuando que el movimiento y la máxima autoridad hayan llegado a un acuerdo, la ACE va, insinuando que no obstante todo lo ocurrido, el cuestionado programa se instalará, obligando y dando a entender que lo pactado entre maestros y el gobernador Torreblanca, al menos para él, no prosperará. Las palabras que textualmente haya utilizado salen sobrando, la prensa ya las divulgó. Lo que importa ahora es la forma y el contexto en que se dan, el problema que suponen todavía porque al parecer a ese señor no le importa que en un momento determinado se incendie políticamente la entidad. Si lo informado por un medio se ajusta a la verdad, el secretario aludido mencionó que para él, su familia está antes que sus responsabilidades y su cargo en la estructura de gobierno estatal. Lo hizo porque (se entiende) en el ínter de la malhadada entrevista se le cuestionó del porqué no asistió a la reunión donde acordaron el movimiento magisterial y el propio gobernador. Sus palabras según lo reportado fueron que para él primero está su familia, o algo así. Se refirió a un familiar enfermo y cercano aunque por lo que trascendió no abundó en más. El secretario del ramo se llama José Luis González de la Vega Otero, un hombre preparado según sé.
Estimado lector, Fina lectora, la ACE (alianza a favor de la calidad de la educación) es un programa que mirándolo desde un cierto punto de vista no está a discusión. Sus intenciones teóricas propiamente dicho son las de imprimir un nuevo dinamismo a todo aquello relacionado con las tareas y directrices institucionales relacionadas con la instrucción básica y la educación. Algo que compartimos en cierto sentido de no ser porque algo así, dada su propia importancia, naturaleza y trascendencia política primero tiene que ser consensuado, concertando entre las partes para después ser anunciado e instrumentado en toda la nación. No hacerlo de ese modo implica dejar al margen a los promotores de la educación, es decir a los maestros, a la gente que desde las aulas y escuelas se preocupa y trabaja a favor de la propia educación. Por lo que vimos el programa fue acordado entre la autoridad máxima y nada más. Es decir, entre la titular de la secretaría de Educación Pública, la Presidencia de la República y la señora Elba Esther Gordillo, una dirigente muy cuestionada desde hace tiempo a la cual se le endilga el mote de cacique (de la educación). Eso fue en mayo del año en curso, es decir, hace poco más de seis meses ya. Como era de esperarse, ante una cosa como esa el multi-citado programa no prosperó ni prosperará. Y no va a prosperar porque más allá de que estemos o no de acuerdo con lo que supone y plantea, no surgió de un gran acuerdo donde el gremio en su conjunto estuviere conforme y porque el mismo (el programa) lesiona lo que el magisterio defiende como logros políticos y sindicales, refiriéndome a lo de las plazas, las plazas de trabajo que cualquier maestro del sistema educativo aquí en México estima como de su propiedad o algo así, una suerte de patrimonio propio ganado a pulso, tenga o no el reconocimiento legal u oficial de parte de las autoridades en este país.
En Guerrero, al margen de que una parte del magisterio ni se inmutó, tal programa no prosperó. Si vemos cómo han sido las cosas encontramos que la obligatoria medida sólo encontró eco pero para la discusión, la movilización de mucha gente y la manifestación de una férrea y combativa inconformidad. Algo normal si nos atenemos a que aquí en Guerrero se va a la vanguardia en materia de movimientos sociales pues ha sido tradición histórica el que el pueblo y parte de la sociedad, cansados por las afectaciones, se rebelan ante lo que han juzgado una especie de abuso del poder, no dejándose intimidar hasta confrontarle en aras de conseguir lo que han llamado conquistas sociales las cuales, la verdad sea dicha, han logrado a través de la movilización creando con ello mejores condiciones para sí mismos y también para los demás, refiriéndonos por ahora sólo al magisterio, sólo a quienes laboran y se esfuerzan (desde abajo) por la educación. Pero en esta ocasión las cosas se han polarizado tanto que las protestas se han intensificado todavía más. Gobiernos van y gobiernos vienen y lo que hace 4 años se pensaba iba a ser más fácil que en otras épocas, también se complicó. Hay gente que dice que el problema es el secretario de Educación. Sí, que ese hombre, culto y preparado, no está a la altura de las circunstancias y que no se explican cómo es que el gobernador Torreblanca lo sostiene y lo contrató. Este opinante no conoce al secretario González de la Vega por lo cual hasta preferiría no opinar. Pero la lucha social es la lucha social y como en este caso se dispone de mucha información, pues…
Estimado lector, Fina lectora, se me ha dicho que el secretario de Educación es una buena persona, que el tipo es buena gente, una persona sencilla y demás. Otros me han dicho que no, que el señor es una persona déspota, poco amable, irascible en cierta forma y que además, contraviniendo toda lógica, ha colocado a sus incondicionales en lugares diríase que “clave” para manejar mejor el sistema de educación de la entidad. Dos tipos de información contrastantes que dejan a uno con una gran duda en términos de quién realmente tendrá la razón. Sin embargo una cosa es clara, por cada día que pasa, crece más la inconformidad contra ese hombre al cual reitero, no tengo ni el gusto ni el disgusto de conocer por lo que mi opinión a este respecto tiende a ser neutral. Como hemos visto, hoy en día son más los sectores que han manifestado una clara reacción de inconformidad por la política y directrices seguidas por el secretario de Educación aquí en la entidad. Y no es para menos según mi opinión. El hombre, lejos de ganarse a la base trabajadora se ha confrontado con ella lo cual podría ser no un despropósito pero sí un error. Y lo es porque si bien es cierto que el mismo sólo atiende sus responsabilidades, por lo menos en apariencia, hay formas para el logro de objetivos y una de ellas es el entendimiento político vía la concertación. No hacerlo de esa manera y querer implantar las cosas es un error, un error porque quienes han de asumirlas en el terreno de los hechos son también empleados estatales, gente pensante, servidores públicos a los cuales no se les debe ni pisotear, ni excluir, ni humillar.
El resultado de tanto desacierto ha sido atroz. Como dijimos, son muchos ya los sectores que en la actualidad solicitan o exigen terminantemente la salida del secretario de Educación. Si el gobernador Torreblanca decide reencauzar las cosas, lo van a lograr. Y lo van a lograr porque al parecer, con sus más recientes declaraciones, al margen de que el gobernador ha confirmado que para ganarse una plaza cada egresado normalista va a someterse a un examen de oposición, el titular del área de Educación parece “jugarle las contras” al propio gobernador. Sí, las contras porque lejos de sujetarse a los acuerdos tomados por quien le invitó a colaborar aquí en la entidad, éste, abrumado probablemente por tanta inconformidad, parece haber perdido el juicio al no asistir a la toma de acuerdos así como al no reconocer que los mismos son la salomónica salida que requería el problema hasta que no se examine en foros y mesas de trabajo la impositiva medida la cual sólo trajo inconformidad, malestar, malos humores, cierre temporal de un sin número de escuelas así como mucha confrontación con el gobierno estatal.
Si usted tiende al escepticismo sólo piense en una cosa… ¿Confiaría ciegamente en un soldado que, lejos de cumplir con su deber, primero se espera a ver qué pasa en su familia sin que importe que el peligro le aceche a usted?. No, verdad. A nuestro juicio y salvo una mejor opinión, ese no es ni remotamente el prototipo del buen soldado, ni el prototipo del mejor servidor público, ni mucho menos la posibilidad de una real solución. Bueno, pues de ese tamaño el problema con el hasta ahora titular de Educación aquí en la entidad. En tal sentido lo mejor será que, siguiendo con las salomónicas medidas, el gobernador Torreblanca, al margen de que como hace semanas dijimos, se encontraba entre la espada y la pared, platique con su amigo José Luis González de la Vega Otero y le pida apartarse del cargo de buena manera en aras de la reconciliación social. Una medida como esta no es ni grata ni recomendable siempre pero estando las cosas como están no hay más opción. Ya no. Y no la hay porque finalmente lo que por encima de todo debe prevalecer es la valiosísima, y esa sí muy importante, estabilidad política así como la paz social. Ojalá el secretario González de la Vega sea un hombre prudente y haga caso de esta sutil pero pública y no mal intencionada recomendación. Si lo hace, el pueblo de Guerrero y su amigo el gobernador Torreblanca mucho se lo agradecerán.
Posted: Diciembre 2nd, 2008 under Opinión.
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