Luciano López Zamudio
Mario Orozco Rivera
El 20 de noviembre de 1998, a las 2 de la mañana, murió en su casa el pintor Mario Orozco Rivera, por lo que en esta fecha se cumplieron 10 años de su fallecimiento.
Mario murió como lo deseaba, con un vaso de güisqui y en su bata de seda. En la cabecera de su cama, clavada una carta póstuma, indicando que se le enterrara en el petate que tenía colgado y que se sembrara un árbol en la cabecera de su tumba para que le diera sombra y el árbol se nutriera de su cadáver.
Mario murió en la miseria y el abandono, nunca tuvo en mente atesorar lo que había ganado. Su sepelio fue digno, gracias a la generosidad de Ramón Sosamontes, que en ese entonces se desempeñaba como delegado en Venustiano Carranza, Distrito Federal.
Conocí a Mario en 1973, cuando tuve la fortuna de ser parte de la delegación al Festival Mundial de la Juventud, que se realizó en Berlín, República Democrática Alemana; al cual asistió el pintor como Jurado Internacional en la Intergrafik. Posteriormente lo frecuenté como miembro del Partido Comunista Mexicano al que pertenecíamos. En su calidad de militante comunista es que lo reivindico y lo traigo a la memoria, en un esfuerzo por mantener algo de la identidad de la izquierda de este nuestro país.
En cuanto artista, los críticos tendrán sus razones para olvidar su obra y no querer, como doña Raquel Tibol, ni siquiera participar en un evento en su memoria. Quizá esta nota les refresque la memoria y se dignen a verla de nuevo y se den cuenta que cuando menos merece ser estudiada, registrada y catalogada. Hasta la fecha no hay un solo inventario de su obra. Algunos cuadros están en la galería del Poliforum que lleva su nombre, pero seguramente muchos más en la sucesión del señor Suárez, en la Universidad Veracruzana, en museos de Guanajuato, en dependencias de gobierno, en la Cooperativa Pascual y en muchas casas de quienes fueron dirigentes del Partido Comunista Mexicano. En sus últimos años pagaba la renta de la casa que habitaba con cuadros y los daba a quienes estaban cerca de él para que los vendieran y sobrevivir de lo que le entregaban. Los cuadros que tenía en la casa y las pocas pertenencias, a su muerte se las repartieron entre sus hijos.
Mario Orozco Rivera como militante comunista, siempre fue solidario con el PCM, cuantas veces se acudió a él, siempre estaba el cuadro para que se vendiera y salir de apuros del pago de los salarios y otros gastos de la actividad política. Lo mismo fue con los movimientos campesinos, obreros y populares, muestra de ello son los cuadros que donó a la Cooperativa Pascual, también se solidarizó con la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos, y el comité pro libertad de los presos políticos, así como con los asilados argentinos, uruguayos, chilenos, etcétera.
Para quienes no vivieron las épocas de militancia política sin presupuesto, quizá no les signifique nada, pero sería conveniente que conocieran de dónde vienen y cómo se logró lo que ahora se disputan.
Posted: Diciembre 17th, 2008 under Política Mexicana.
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