La Teología de la Liberación busca darle una vida digna al hombre.
Por Owen Fernández Farquharson. (*)
Paraguay.
La Teología de la Liberación es una corriente con muchos adeptos, de una influencia primordial en la sociedad paraguaya y en el resto de América Latina, sin ir más lejos el presidente paraguayo Fernando Armindo Lugo es un defensor de esta corriente.
Esta escuela busca eliminar la explotación, las injusticias que existen en este mundo, intenta garantizar la educación y la salud, básicamente procurarle al hombre las condiciones de una vida digna. “La idea es que el sujeto encuentre su liberación” dijo el obispo de la diócesis paraguaya de Ñeembucú y Misiones, Mario Melanio Medina, en un diálogo telefónico con MERCOSUR Noticias.
Con una fuerte impronta de esta teología, la Iglesia Paraguaya pareciera diferenciarse del Vaticano en algunos aspectos.”El pueblo tiene miedo de hablar de la Teología de la Liberación, piensan que no se puede hablar de esto, ven a la teología de la Liberación como un tabú, no hay duda que esto tiene que cambiar.” sostuvo el obispo.
Hoy en día la Teología de la Liberación sigue provocando malestar en los portavoces de los sectores más conservadores de la Iglesia Católica Romana. El nuncio apostólico en el Paraguay, monseñor Orlando Antonini, afirmó que la doctrina del pensamiento de la Teología de la Liberación es errónea al poner como centro a los pobres y no a Cristo como predica la Iglesia Católica Apostólica Romana. “El pobre es el punto de partida de esta teología y ocurre así una inversión de prioridades; ya no hay Dios sino los pobres, y esto es grave para no decir fatal” afirmó el representante del Vaticano en el Paraguay.
Monseñor Melanio Medina dijo que “muchas veces existe una tergiversación de la prensa” en referencia a los dichos del nuncio apostólico. Sin embargo agregó que “no se puede separar a Cristo de los pobres como algo exclusivo y discriminatorio”.
El obispo explicó que la Iglesia paraguaya mantiene una relación buena con Lugo y que no es conveniente hacer una diferenciación explícita entre la Iglesia Paraguaya y el Vaticano. Empero, aclaró que “la Iglesia Paraguaya tiene sus rasgos particulares, sus maneras de enfocar las cosas y que ve de manera distinta la acción frente a la realidad de las personas, sumado a que esta realidad latinoamericana es muy distinta a la de Europa.”
Para el obispo, la Teología de la Liberación ayuda a que la sociedad a que pueda ver sus problemas con mayor claridad y a que la sociedad pueda tener un mayor protagonismo.
“La idea es que el sujeto encuentre su liberación, que pueda desarrollarse, pero con una esencial proyección hacia la eternidad.”
Pero ¿qué es esta teología que contiene en su título el elemento de la liberación? Esta es una corriente teológica que comenzó en América Latina después del Concilio Vaticano II que había iniciado Juan XXIII y que cerró en el año 65 el papa Pablo VI (Gian Batista Montini). Este Concilio ecuménico marcó un antes y después en la historia de la Iglesia Católica, fue un quiebre con la iglesia tradicional y una apertura hacia cuestiones no bien vistas por la institución hasta el momento.
La Iglesia intentó por primera vez hacer un aggiornamento, renovando elementos que en el día de la fecha parecían arcaicos. A partir del Concilio Vaticano II se permitieron dar misa con las lenguas nativas, se permitió música no tradicional en las Iglesias, se dio un acercamiento a las otras religiones cristianas y también a las religiones tradicionales.
Esto vino acompañado de la Conferencia Episcopal de Medellín en 1968 en donde estuvo presente el papa Pablo VI. La segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en 1968, debe ser considerada como la respuesta latinoamericana a los desafíos presentados por Juan XXIII (Angelo Roncalli) en el Concilio Vaticano II.
Sus documentos revelaron una Iglesia latinoamericana cuestionándose en su alianza tradicional con los ricos, anunciando que su obligación era la de “agudizar la conciencia del deber de solidaridad con los pobres”, y que este respaldo a los necesitados “significa hacer nuestros sus problemas y sus luchas” y que la Iglesia necesitaba hablar por ellos.
La Iglesia Católica se encontraba en crisis en ese entonces. Esta situación sumada a la conflictiva coyuntura obligó a la iglesia a una apertura. La Iglesia intentó establecer un mayor dialogo con el mundo moderno, un mundo que sufría pero a la vez y posiblemente como consecuencia de este sufrimiento, gozaba también de grandes cambios. ¿A qué cambios me refiero?
Las sociedades mundiales y América Latina estaban en franca ebullición. Es conveniente entender el contexto en el que surge esta corriente y en donde los cristianos de América Latina se plantearon como ser cristiano en un continente oprimido.
Cabe recordar el Mayo Francés en 1968 y sus efectos en el globo, los movimientos revolucionarios en América Latina, desde México hasta la Argentina y pasando por una zona central de América latina que chispeaba. Todos movimientos que pedían mayores derechos sociales y que surgieron a partir de las graves heridas de un capitalismo salvaje.
Movimientos sociales y agrupaciones revolucionarias que se prolongarían un largo tiempo más no sólo por cuestiones de opresión social sino porque América Latina también entraba en un juego de equilibrio de poder entre las dos superpotencias mundiales; Los Estados Unidos de América y la ex Unión Soviética. Lo que
universalmente se entendió como la guerra fría.
La injusta pobreza en donde viven millones de latinoamericanos y el levantamiento de la voz de las sociedades oprimidas facilitados por aquellos grupos de lucha revolucionaria sirvieron para el nacimiento de esta corriente que cree que la salvación cristiana no es posible sin la emancipación económica, social, política e ideológica, existiendo una influencia del pensamiento marxista en esta escuela teológica.
La Teología de la Liberación surge como respuesta a un mundo sacudido por cambios. “Esta escuela busca eliminar la explotación, las injusticias que existen en este mundo, busca garantizar la educación y la salud, básicamente procurar al hombre las
condiciones de una vida digna” sostuvo el obispo.
En otro tema, al obispo se le preguntó por el MERCOSUR religioso, encuentro que fue organizado por el propio presidente del Paraguay Fernando Lugo en un intento de buscar incluir a la religión en el diálogo entre los miembros del bloque regional.
Melanio Medina explicó a MERCOSUR Noticias que esto posibilita una participación de los religiosos en el qué hacer de los pueblos, en el qué hacer de las personas laicas. El dialogo puede ayudar a que se tome una mayor noción de la realidad, de la realidad terrenal. “Es algo muy positivo, porque permite un acercamiento a la persona humana, y motiva a la fraternidad, a la solidaridad en un mundo mezquino”
El obispo de la Diócesis de Ñeembucú y Misiones, le planteó a Fernando Lugo la probabilidad de someter a un plebiscito a los poderes del Estado y a las instituciones. Señaló que ese es el sentimiento de los sectores sociales como de Misiones, Ñeembucú e Itapúa. “Tenemos que hacer un plebiscito, aunque no sea vinculante. ¿Para qué? Para cambiar la postura del parlamento, para cambiar a la gente de la Corte Suprema de Justicia, de la Fiscalía General del Estado”, señaló Medina. Sin embargo este plebiscito tuvo los frenos judiciales y el mismísimo ministro del interior paraguayo Rafael
Filizzola le dio la negativa al proyecto.
Está claro que el discurso progresista de Lugo es atractivo y que la palabra “cambio” suena como un estandarte de lucha en la sociedad. Pero, ¿existe un cambio en la realidad?
La verdad que muy poco se pudo hacer hasta ahora, gobernar Paraguay es una tarea más que difícil. Como explicó el obispo “las instituciones no son las adecuadas para un cambio”, la burocracia estatal se encuentra inundada de empleados de las gestiones anteriores (los todavía poderosos colorados) y como si fuera poco sostuvo el obispo que la prensa en algunas ocasiones y por un abanico de motivos,
no muestra con claridad la realidad. Melanio Medina cree que la prensa debiera tener una visión más clara de la realidad dado que tienen un valor importantísimo y pueden ser de gran ayuda para llevar
adelante un cambio.
Pero esto no es todo, el propio Partido Liberal Radical Auténtico muestra grietas. La división de los liberales es una sangría para la gobernabilidad paraguaya sumado a las dificultades que tiene el gobierno en el Parlamento. ¿Cómo es posible gobernar así?
Todo esto hace que el pueblo empiece a desilusionarse cuando no ve satisfechas sus demandas y no ven que el cambio expuesto en un discurso progresista este ocurriendo realmente. Con estos matices de corte político y bajo una economía que no le va a escapar a la crisis mundial, el futuro del Paraguay no es del todo alentador. Tal es una síntesis de una larga conversación con el prestigioso prelado.+ (PE/Mercosur Noticias)
(*) De la redacción de MERCOSUR Noticias. Artículo publicado en el portal de Mercosur Noticias
Posted: Abril 15th, 2009 under Religiones.
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