Casi
Nino Gallegos
A Heloisa, por llegar al país que nunca la estuvo esperando.
Cuando se tiene la sensación y la noción de que en el país casi todo está revuelto y desmadrado, es posible que la confusión se posesione de uno así como uno puede ser parte de un país en que uno no hace casi nada por aclarar qué es lo que real y socialmente está pasando: ¿casi todo y/o casi nada? En lo que a mí respecta, no siento casi ningún respeto por el Presidente de la RepMex. Desde hace tiempo que no siento respeto casi en todo, casi en nada y casi en nadie, salvo por esos todos, esos nadas y esos nadies que no los he podido salvar ni siquiera mencionándolos porque mencionándolos cada vez los margino más. Cuando Doris Lessing, premio Nobel de Literatura 2007, escribe:
”Cada vez que abres una puerta te encuentras con alguien hecho pedazos”, es lo que veo y siento cuando escribo poemas, porque pareciera que yo también estuviese tocando a la puerta, y el alguien de la poesía, me dejase pasar para derrumbarme sobre el piso, no tan firme, de un país resquebrajado desde sus cimientos hasta las instituciones de una nación apuntalada con la corrupción de sus edificaciones y la impunidad de sus obras. Y aquí viene lo mejor o lo peor de todos nosotros: nos rascamos la corrupción con la impunidad de las uñas, y aquello de que cada quien se rasque con sus propias uñas es ya un acto que va de las calles y sale de las salas de la estética nacional, a reserva de lo que haya sentido Alejandra Guzmán cuando se rascaba las protuberantes nalgas. Y algo más jodido que lo mejor y lo peor de todos nosotros: nuestras nalgas se nos están corrompiendo porque se las estamos dando a los políticos, a los empresarios, a los militares y a los narcotraficantes, así como le hemos dado la espalda a los jodidos del país que son los empobrecidos, a los cuales nomás les queda mirarse el espinazo: lo del 2% para los pobres pudo haber sido un hueso más para el caldo flaco del hambre. Si yo me rasco desde mi egoísmo es porque me sustenta un cinismo a prueba de cualquier político de derecha o de izquierda, a la mexicana. Lo de la corrupción y la impunidad en México casi nos tiene a todos cautivos en la vulgarización de las palabras y en la barbarización de los hechos, y ni quiénes les ganen a Televisa y TVAzteca, porque esos quiénes trabajan para ellas, mientras que el coordinador del PRI en el senado, Manlio Fabio Beltrones, dice: “Si hay grupo que sabe lo difícil, lo caro de nuevos ingresos para gobierno, lo difícil que son los ingresos, lo difícil que es proponer nuevas medidas, es el PRI”, y desde el secreto del dolor fingido pública y políticamente es producir “un verdadero acuerdo” para seguir ingresando más pobres y clase medieros a la lista de Fobres, que no es el Fobaproa de los ricos ni el Forbes de los multimillonarios. Todo es tan casi nada que las vidas de los que se van y de los que se quedan es una dialéctica de la nostalgia en el sopor del entresueño hecho realidad y casi una canción del cancionero popular de los corazones solitarios, rotos y rompidos:
¿Cuál de los amantes sufre más penas, el que se va o el que se queda, el que se va suspirando o el que se queda llorando?
Ese manoteo, pataleo y parloteo verbal presidencial tan parecido a los presidentes que lo anteceden tiene la in-justa cordura de Gustavo Díaz Ordaz y la boquifloja locura de Vicente Fox Quesada, porque ha sido una Presidente surgido de una legitimidad inatacable pero que se ha empeñado en atacar hasta las sombras de su elocuente obstinación y terquedad en ese hijo desobediente que se ha evidenciado como un padre irresponsable, huraño y gritón. Cuando los empresarios de los medios análogos y digitales le aplaudieron, de pie, al Presidente, sentí que los pies me temblaban y las manos se me acalambraban, y terminé vomitando en la sala de mal-estar, soltando una carcajada el gato de El Gabo que gatunamente estaba en mi regazo, levantándose y saltando felinamente para dejarme derrumbado en el revoltijo de mi vómito. Cuando me repuse, el quebrantahuesos del dengue y la influenza del AH1N1, me arrastraron de la sala de mal-estar a la terraza del bien-estar porque hacía tiempo que me estaba esperando el peorvenir entre la tumbona de mis descansos y las plantas de mis distraimientos jardínicos florales, recordando el jardín infernal de Malcolm Lowry en sus cien años de haber nacido (1909-2009) y haber muerto en 1957 cuando yo nací, ligándonos a ese subyacer Bajo el Volcán del estallido visceral o del estallido social.
Casi todo cáustico en el casi todos sarcásticos y expuestos a la vociferación de cuanta voz sea acallada por las voces en los estadios, reverberando en las calles el mal humor de los peatones que son los transeúntes en un tráfico vial de cafres en los arroyos y en los arrollamientos con la frecuencia de quien es secuestrado, torturado, desaparecido y decapitado, porque sea o no la novelización del narcotráfico, el lenguaje del Estado es la sustanciación de la ética y la moral en un despliegue de simulacros por la vía de la seguridad pública nacional: tenemos derechos a guardar silencio, y todo lo que digamos, será utilizado en nuestra contra, es la consecuencia de vivir en un Estado policíaco, militar, sicario y narco. “Como sea, Calderón está atrapado. La gente está despertando”, escribe José Agustín Ortiz Pinchetti en El Despertar dominical de La Jornada, y uno espera que así sea a mitad de un sueño pesadillesco a mitad de un sexenio que es antecedente y precedente y excedente de todos los sexenios y los malos sueños que fueron sueños guajiros para los pobres y vuelos golondrinos para los ricos, quedándonos los de en medio, los clase medieros, que no sabemos quiénes fuimos y quiénes somos: ¿salinistas, calderonistas, lopezobradoristas, o qué?
En la estetización como en la estatización, en la falsificación y en la fetichización de la vida diaria nacional de cualquier país en el mundo, Jon Juanma ve un sistema publicitario que está hecho de todas las partes de un todo que está armado –de la cabeza a los pies- en el cuerpo del Estado político, económico, social y cultural como el Poder Per se o Por Sí Mismo, mientras que Santiago Alba Rico lo plantea de igual o diferente manera: “Si los pobres no pueden compartir la riqueza, pueden al menos compartir sus ricos. Si no pueden consumir riqueza, pueden consumir vidas de ricos. Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffet, Amancio Ortega son la Luna y el Machupichu y la Capilla Sixtina y el Taj Mahal del capitalismo. Son el Sol y la Nieve y el Canto General del mercado globalizado. Puede que sean los responsables de que el mundo se venga abajo, pero son también los artífices de este milagro: el de que estemos muy contentos y todo nos parezca bien mientras nos desplomamos”. Y en cuanto a –nuestro Carlos Slim- es más que Nuestro Midas, porque es alguien que ha hecho del tiempo medido la renta, la venta y la compra de nuestras conversaciones más allá de nuestros reencuentros virtuales y más acá de nuestros desencuentros reales: si hay algo que nos permite sobrellevar nuestra mediocridad, nuestra meritocracia y nuestra mediocracia es nuestra debilidad por una pasión de fuerzas contenidas y consumadas en el acto de consumarnos en el silencio y en el griterío de nuestros estados físicos y mentales, euforizados por las victorias pírricas y deprimidos por las constantes derrotas. Más acá de las discontinuidades democráticas y sexenales, persiste y existe un continiuum demoledor por parte del Estado fáctico, real, mediático, de hacer pedazos pieza por parte hasta despiezar y partir casi todo en el casi todos para sexenal y gradualmente llegar al culmen y al colmo que a Felipe Calderón le corresponde bicentenaria y centenariamente: chingarnos desde lo más alto a lo más bajo. ¿Acaso, en el caos ordenado del desmadre nacional, la Ley de Ingresos no es una forma de represión y una manera de injusticia sociales, de enviarnos, con todo pagado y con todos pagamos, al paraíso o al infierno fiscal?
Posted: Noviembre 6th, 2009 under Opinión.
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