Muere Ramiro, del ERPI, bajo acciones de contrainsurgencia
Autor: Zósimo Camacho
artículo contralínea sobre guerrero….
Dan muerte al comandante Ramiro, del ERPI, en una zona donde la guerrilla enfrenta paramilitares y narcotraficantes. Los patrullajes del Ejército Mexicano en las comunidades serranas anteceden a la irrupción de grupos de sicarios al servicio de caciques, traficantes de madera y cárteles de las drogas
La Dirección Nacional del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) confirma la muerte del comandante Ramiro, a quien reconocía como integrante de la dirección estatal guerrerense y “jefe decidido de nuestras fuerzas guerrilleras en la región de Tierra Caliente del estado de Guerrero”. Mediante el comunicado 40, emitido la noche del 23 de noviembre de 2009, señaló como autores intelectuales a “los órganos de inteligencia militar y política” del Estado mexicano y, como materiales, a un grupo de siete “narcoparamilitares” encabezados por Cayetano Alvarado Palacios, el Cuche Blanco.
Según la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guerrero (PGJE), los restos exhumados en la comunidad Palos Grandes, municipio de Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, son de Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, quien se encontraba al frente de una de las columnas más importantes del ERPI.
Tres días antes del asesinato del comandante Ramiro, el Ejército Mexicano allanó la comunidad de Puerto Las Ollas
El 20 de noviembre pasado la PGJE dio a conocer un boletín de prensa en el que asegura que los restos encontrados en el solar de una casa enclavada en la sierra guerrerense son del líder guerrillero que contaba con alrededor de 35 años de edad.
“Una vez aplicado el estudio comparativo de la ficha decadactilar (de cada uno de los dedos de las manos) y huellas que se encontraban en el Sistema de Información Nacional, así como el estudio de antropología forense, consistente en sobreposición craneofacial, se determinó que existe correspondencia entre la fotografía tomada del mismo sistema, con la placa radiográfica del cadáver de la persona que en vida llevaba el nombre de Omar Guerrero Solís o Ramiro Salgado López.”
El boletín de la PGJE justificó así la exhumación de los restos y el traslado de los mismos a la capital del estado: “En virtud de que el C. Omar Guerrero Solís o Ramiro Salgado López contaba en vida con diversas averiguaciones previas en su contra y orden de reaprehensión, y para el efecto de corroborar su identidad en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil, se ordenó la exhumación y traslado al Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo, para hacer los estudios criminalísticos correspondientes” (sic).
Para el ERPI, la exhumación de los restos del guerrillero fue una afrenta más: “las bestias criminales del Ejército (Mexicano) y las policías decidieron no respetar su cuerpo y lo mancillaron exhibiéndolo como trofeo”.
El comandante Ramiro figura primero en la lista Los más buscados por las procuradurías del centro del país, documento publicado en 2007 por la PGJE. La persecución se derivaba de la averiguación previa MIN/SC/142/99YDGAP/040/2002 y de las causas penales 171/2002, 171/2002-I, 26/2002 y 51/2002. Los delitos que le imputaban: secuestro, homicidio y robo.
El guerrillero, que ingresó al Partido de los Pobres a la edad de 14 años, había sido aprehendido –y torturado, según la Recomendación 33/2002 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos– en dos ocasiones por la Policía Investigadora Ministerial de Guerrero y el Ejército Mexicano. Siempre terminó fugándose. La última detención tuvo lugar el 9 de marzo de 2002. Guerrero Solís no pasó ni nueve meses en prisión: el 14 de noviembre de ese año abandonó el penal de Las Cruces, Acapulco, junto con otras 13 personas mediante un túnel que excavaron pacientemente. Al momento de su evasión era presidente del Comité de Presos Políticos y de Conciencia. Desde entonces se remontó a la sierra para reincorporarse a una de las cuatro columnas principales del ERPI en Guerrero, de la que pronto sería el comandante.
Militares, en la exhumación y traslado del cadáver
De acuerdo con información de los periodistas Jesús Flores y Jesús Saavedra, publicada en El Sur de Acapulco el 21 de noviembre pasado, la exhumación de los restos de Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, se habría realizado la mañana del día 19 en el patio de un domicilio particular cercado con alambre de púas. Sobre la “humilde tumba” se leía: “Falleció Sr. O.G.S.”. El cadáver, en avanzado estado de descomposición, contaba con ropa verde olivo.
Los restos habrían sido trasladados al cuartel de la policía estatal en Coyuca de Catalán. Después serían enviados a Iguala y, finalmente, trasladados en helicóptero a Chilpancingo. El cuerpo habría ingresado alrededor de las 2:00 horas del 20 de noviembre al Semefo de esa ciudad. Los traslados habrían sido “fuertemente custodiados” por decenas de elementos del Ejército Mexicano.
Según el boletín de la PGJE, el cuerpo presentaba cuatro heridas de arma de fuego: “La primera, que fue mortal, está localizada en tórax penetrante con orificio de entrada y de salida: la segunda y tercera, situadas en brazo derecho, con orificio de entrada y salida, y la cuarta en el muslo derecho” (sic).
Militares sabían desde el día 6
Las primeras versiones de la muerte de Ramiro fueron propagadas por fuentes policiacas y militares destacadas en Guerrero. El periódico electrónico Guerrero noticias.com divulgó el 6 de noviembre pasado que el comandante Ramiro habría muerto en un enfrentamiento. Atribuyó la información a fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil del estado. Señaló que desde entonces se movilizaron grupos de la policía para identificar los restos.
El periodista Rogelio Agustín Esteban publicó el 7 de noviembre en Diario 21 que el cuerpo de Ramiro habría estado tendido en Palos Grandes y el de otro miliciano del ERPI, del que no se proporcionó nombre, en San José Tlaquecería, ambas comunidades ubicadas en la sierra de la región de Tierra Caliente. La primera versión divulgada por este diario es que los guerrilleros habrían caído en combate con elementos del Ejército Mexicano.
La información, atribuida a fuentes de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Procuraduría General de la República, abunda en que elementos militares ya habrían salido a las comunidades señaladas para confirmar la muerte del guerrillero. Así, aunque las autoridades sabían dónde se encontraban los restos de Ramiro, les llevó dos semanas trasladarlos al Semefo de Chilpancingo. Hasta el cierre de edición, no se habló del otro miliciano supuestamente muerto desde el 6 de noviembre.
En el comunicado del 20 de noviembre, donde la PGJE “confirma” la muerte de Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, la autoridad estatal señala que “se trató de un enfrentamiento entre transgresores de la ley por motivos que aún se desconocen y se ha iniciado la averiguación correspondiente para fincar las responsabilidades a que haya lugar” (sic).
El ERPI, mediante el comunicado 40, señala que el asesinato ocurrió a las 7:20 de la mañana del martes 4 de noviembre, cuando “siete narcoparamilitares liderados por el Cuche Blanco le tendieron una emboscada en la comunidad de Palos Grandes, municipio de Ajuchitlán del Progreso”. La guerrilla reconoce que “el enemigo maniobró para que (Ramiro) durara más tiempo de lo esperado allí sin el despliegue defensivo acostumbrado”.
La disputa por la sierra
Contralínea documentó en su ediciones 142 y 146, del 2 y el 30 de agosto de 2009 respectivamente, que el ERPI se disputaba la zona baja de la sierra guerrerense con grupos paramilitares que al mismo tiempo estaban al servicio del narcotráfico. Uno de estos grupos sería el que encabezan los hermanos Villa Villalobos, quienes supuestamente tienen la encomienda de, además de enfrentar al ERPI, asesinar a los civiles de la Organización Campesina Ecologista de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.
En entrevista con Contralínea (ediciones 149 y 151, correspondientes al 20 de septiembre y al 4 de octubre de 2009, respectivamente), la Dirección Nacional del ERPI confirmó los enfrentamientos armados con estos grupos paramilitares que, a decir de los guerrilleros, se jactan del respaldo del Ejército Mexicano. Los rebeldes señalaron que habían ejercido “sanción vital” contra más de 50 “narcoparamilitares” en los últimos años.
La disputa por la sierra de la Tierra Caliente llevó al combate directo entre los paramilitares y la columna de Ramiro el 10 de junio de 2007 en Mesas del Guayabo, municipio Ajuchitlán del Progreso. Un día antes, la guerrilla había emboscado a integrantes de la policía municipal de Coyuca de Catalán –corporación a la que los rebeldes acusan de estar al servicio del narcotráfico–, en los linderos de las regiones de Tierra Caliente y Costa Grande.
Otro de los grupos paramilitares que enfrentaría el ERPI es el que supuestamente encabeza Rogaciano Alva Álvarez, un viejo cacique de Petatlán que pasó a la clandestinidad luego de dos atentados contra su vida que le costaron la pérdida de sus dos hijos y la desaparición de su hija. Presidía la Unión Ganadera Regional del Estado de Guerrero, organización ligada al Partido Revolucionario Institucional que controla en el estado Rubén Figueroa Alcocer.
En internet circulan videos que muestran entrenamientos de este grupo de Rogaciano Alva. De manera abierta se dicen “amigos” de el Chapo, Joaquín Guzmán Loera, y visten uniformes con las siglas “C.R.C.”. Los enfrentamientos entre la misma columna que encabezaba Ramiro y este supuesto grupo paramilitar habrían ocurrido en la región de la Costa Grande, donde también tuvieron choques con el Ejército Mexicano.
Tanto el ERPI como la Sedena reconocieron haberse enfrentado cerca de la comunidad Puerto Las Ollas el 9 de junio pasado. Los rebeldes no tuvieron bajas. Por parte del Ejército Mexicano murieron tres soldados del 49 Batallón de Infantería con sede en Coyuca de Catalán. Luego del combate, alrededor de 500 soldados sitiaron las comunidades Las Palancas y Puerto Las Ollas por cuatro días. No encontraron a los guerrilleros.
A decir de los habitantes de Puerto Las Ollas, entrevistados por Contralínea en julio pasado, los soldados irrumpieron en los domicilios particulares con el grito “¡Viva Rogaciano Alva!”
En busca de un lugar para Ramiro
Las más de 30 organizaciones sociales aglutinadas en la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero anunciaron que reclamarían el cuerpo de Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro. Al cierre de esta edición, se agendaba una reunión que sostendrían representantes de las agrupaciones en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, para decidir dónde sepultar a quien se consideraba el más visible líder del ERPI.
En su comunicado, la Dirección Nacional del movimiento armado envía condolencias a la familia del guerrillero y señala que “su andar sigue en los pasos de su columna y de sus compañeros del ERPI”.
Posted: Noviembre 29th, 2009 under Opinión.
Comments: none







