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La rechifla: cuando la mercadotecnia falla

DANIEL Lizárraga
 Además de promover su imagen en los medios electrónicos, actividad a la que ha destinado más de 8 mil millones de pesos, la gran pasión del llamado “presidente del empleo” es el futbol: ha asistido a varios estadios para presenciar los encuentros del seleccionado nacional. Pero el miércoles 11, durante la inauguración del Nuevo Estadio Corona, en Torreón, Coahuila, la afición lagunera lo recibió con una rechifla. Y en tan sólo unos instantes se desdibujó su imagen, esa que tan cara le sale al pueblo de México…

 

TORREÓN, COAH.- Aun cuando nunca ha ocultado su espíritu futbolero, el miércoles 11, durante la inauguración del Nuevo Estadio Corona en esta ciudad, la afición lagunera recibió al presidente Felipe Calderón con una rechifla acompañada de improperios.
De poco le valió al mandatario haberse puesto en Los Pinos la camiseta de equipos campeones de la Primera División -como es el caso de los Pumas de la UNAM- y de que asistió a cuatro de los cinco juegos eliminatorios locales de la selección nacional para ir al mundial de Sudáfrica 2010. La noche de ese miércoles alrededor de 30 mil aficionados desdibujaron justo en 1 minuto con 40 segundos su imagen publicitaria, en la que ha invertido 8 mil millones 779 mil 548 pesos.
Ese día la ciudad, una de las dos más importantes de esta entidad fronteriza, estaba paralizada. La empresa Modelo, fabricante de la popular cerveza Corona, abrió las puertas del estadio más moderno de América Latina, según los cronistas deportivos.
Entre los invitados de honor a ese evento se encontraban Edson Arantes do Nascimento, Pelé, uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos, y el presidente Felipe Calderón.
La gente que se apiñó en las entradas de los hoteles para cazar autógrafos, del futbolista, por supuesto, y los aficionados que soportaron durante todo un día los retenes de la Policía Federal, cuyos elementos los obligaron a bajar de sus autos con todo y familia para revisiones exhaustivas, brindaron un trato diferenciado a los dos visitantes más distinguidos: al astro brasileño lo aclamaron, mientras que el panista fue abucheado.
Pelé es uno de los deportistas más queridos en México. La afición recuerda aún el célebre “partido del siglo” jugado en el Estadio Azteca el 21 de junio de 1970 en el que Brasil se impuso a la escuadra italiana por 4 a 1 y se llevó a su país la copa Jules Rimet.
Calderón, quien acudió a inaugurar el coso lagunero, lo hizo en mal momento, apenas unos días después de que la mayoría de los diputados federales del PAN y del PRI decidieron aumentar el Impuesto al Valor Agregado de 15 a 16% y elevar de 28 a 30% el Impuesto sobre la Renta. De ahí que la silbatina se desatara desde que la imagen del mandatario apareciera en las pantallas gigantes del estadio.
Cuando el maestro de ceremonias, el conductor deportivo de TV Azteca André Marín, mencionó el nombre del presidente, el abucheo ya era generalizado. La protesta se escuchaba claramente en las pantallas de las televisoras. El canal 7 transmitió la ceremonia en vivo.
La del miércoles 11 fue la primera vez que Felipe Calderón se presentó como mandatario ante un estadio repleto. Antes, durante los juegos eliminatorios para el mundial de Sudáfrica 2010, asistió al palco de honor en el Estadio Azteca, pero la gente no se percató de su presencia. Pero esta vez la afición futbolera le pasó la factura.
La última vez que Calderón fungió como anfitrión ante miles de personas fue el 10 de septiembre de 2006, cuando su equipo de colaboradores organizó en la Plaza de Toros México un mitin de agradecimiento por los votos recibidos tras la controvertida elección presidencial. En aquella ocasión los panistas llenaron el coso cuya capacidad es para 40 mil personas. Y eso que la gente podía entrar sólo con invitación.
Cientos de personas de los estados vecinos a la Ciudad de México fueron trasladadas a ese lugar en autobuses. Era un evento hecho en casa: el equipo de transición pagó 5 millones 802 mil pesos del erario a la empresa Make Pro por la organización del festejo.
Tres años después…
A diferencia de lo que sucedió en septiembre de 2006, en el Nuevo Estadio Corona a los invitados no los controló el estrecho círculo de colaboradores de Calderón. La mayoría de los asistentes al evento eran seguidores del equipo anfitrión, El Santos, y viven en una zona de clase media dominada políticamente por el PRI.
Y es precisamente ese sector de la población el que resultó más afectado por el alza de impuestos, según los analistas financieros.
La noche de la inauguración del Nuevo Estadio Corona, Calderón se congeló momentáneamente cuando escuchó el abucheo. Sin embargo, se repuso e intentó sonreír ante los fotógrafos al momento de cortar el listón. El gobernador Humberto Moreira observaba detenidamente al inquilino de Los Pinos. El presidente de la Femexfut, Justino Compeán, dio un paso atrás. TV Azteca disminuyó el volumen de sus micrófonos abiertos. La gente no dejaba de silbar.
Impopularidad
Durante su gestión, Calderón ha privilegiado a la televisión para dar sus mensajes. Tan sólo en el año por terminar, el gobierno destinó mil 800 millones de pesos para servicios de comunicación y publicidad. Esa suma pudo invertirla en programas sociales la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) para combatir la pobreza en Sinaloa, por ejemplo. No lo hizo.
El panista prefiere las cámaras en lugar de los auditorios. Hoy, su gobierno tiene contratos millonarios con compañías productoras especializadas en video y filmación de documentales como Lomas Postproducción, Pop Films y Corazón Films.
Dentro del Nuevo Estadio Corona poco pesó esta peculiar estrategia de posicionar la imagen presidencial. La gente que abucheó a Calderón  tuvo que pasar cuatro filtros de seguridad. El primero era un retén sobre la carretera de acceso; el segundo un puesto de inspección en el estacionamiento; el tercero un módulo de revisión a la entrada general estadio, y el cuarto un detector de metales en las rampas, antes de llegar a las gradas. Algunos espectadores tardaron hasta tres horas en pasar los filtros.
Los altos mandos del Estado Mayor Presidencial estaban nerviosos. Alrededor del mediodía del miércoles 11, las autoridades locales activaron el “código rojo” -una alerta policiaca-, luego de que un grupo armado incendió una miscelánea en el ejido de las Huertas, en Gómez Palacio, cerca de la capital coahuilense.
De acuerdo con la Subprocuraduría de Justicia en la Laguna de Durango, los sujetos dispararon contra cuatro jóvenes que estaban a unos cuantos metros de la tienda de abarrotes. En el sitio murieron tres muchachos de entre 16 y 17 años. La zona se la disputan los cárteles de Los Zetas y de Sinaloa.
Las medidas extremas en torno al mandatario exacerbaron a la gente, toda vez que el Estado Mayor Presidencial invalidó las invitaciones enviadas por el Grupo Modelo. Los militares exigían a los asistentes sus identificaciones y los sometían a revisiones exhaustivas; incluso cancelaron  dos ruedas de prensa con exjugadores de Santos.
Los gritos, silbidos e insultos contra Calderón se intensificaron durante  25 segundos, justo el tiempo que el mandatario tardó en leer una pequeña tarjeta con el protocolo para inaugurar el estadio.
El abucheo contra el mandatario no se transmitió en los noticiarios nocturnos de Televisa; tampoco en los espacios de TV Azteca. Pero esto no impidió que las imágenes se distribuyeran. Y el video íntegro llegó al portal de youtube.com.
Balconeo
Hasta la medianoche del viernes 13, el video grabado en el Nuevo Estadio Corona había sido visitado por 11 mil 97 personas en el sitio electrónico. Otro video protagonizado por Calderón es el que transmitió Brozo, en su Notifiero el pasado 11 de septiembre y que muestra la parte del debate de los candidatos a la Presidencia de la República en la que se observa al abanderado panista en el momento en que anuncia su decisión de reducir los impuestos.
“Voy a bajar la tasa del impuesto sobre la renta porque los mexicanos que producen empleos, que trabajan, no deben pagar más de lo que se paga en otras partes del mundo”, prometió entonces el abanderado del panismo.
A lo largo de su gestión, Calderón ha sido blanco de críticas esporádicas provenientes de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, quienes lo llaman espurio. Una de ellas, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en noviembre de 2007; otra, en el Auditorio Nacional con la Fundación Telmex, también en ese año; una más fue en Palacio Nacional, ya en 2008, cuando un joven estudiante, Andrés Leonardo Gómez, lo increpó desde el templete donde estaban los invitados especiales, durante un evento especial.
Cuando alguien califica a Calderón de “espurio” en algún acto público, los elementos del Estado Mayor Presidencial siempre arremeten contra él. Pero lo sucedido en el Nuevo Estadio Corona no tiene precedente. Los militares se mostraron impotentes para acallar a las casi 30 mil personas congregadas en ese sitio.
Gasto inútil
Durante los tres años de gestión calderonista, la Presidencia ha gastado por lo menos 125 millones de pesos en la difusión de campañas y en promocionar la imagen del mandatario, así como alrededor de 96 millones de pesos en encuestas y análisis políticos.
En julio de 2007, por ejemplo, Los Pinos encargó a la empresa Imagen Pública y Media un estudio para conocer qué pensaba la población sobre Calderón a fin de posicionar su imagen. El pago por este servicio fue de 172 mil 500 pesos.

la nota completa en www.proceso.com.mx

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